Miro las hojas de cálculo de las cadenas y los números no mienten: Estambul ha hackeado nuestro prime time. Mientras el público cree ver solo un romance, la industria local se asoma al abismo.
Nadie lo vio venir. Tras décadas siendo nuestros ojos en la Plaza de San Pedro, Antonio Pelayo aterriza en Madrid. ¿Retiro dorado o la última gran exclusiva que hará temblar a la curia y a los platós?