Olvida el talento innato por un segundo. Detrás de la omnipresencia de la flamante Goya de Honor se esconde una matriz de datos tan precisa que asusta a los despachos de las plataformas.
Sobrevivió al éxito precoz, al teléfono que no suena y al abismo económico. Hoy, la misma industria que le dio la espalda se pelea por devolverlo al trono.
Mientras las plataformas fichan por número de 'likes', ella vuelve a la UCI o al desierto de Aral. Crónica de una actriz que, paradójicamente, brilla más cuanto más se esconde.