Mientras La Romareda ruge exigiendo un lugar en la élite que cree suyo por derecho divino, el Eibar responde con hojas de cálculo y presión alta. ¿Sirve de algo la historia cuando el balón rueda en el barro de la categoría de plata?
El 2-0 en Copa del Rey maquilla una realidad incómoda. Mientras el club celebra la supervivencia ante un Segunda, la gestión deportiva sigue jugando a la ruleta rusa con la salud de Lamine Yamal.
Olvida las urnas por un momento. La verdadera lucha por el poder ya no se libra en el parlamento, sino en despachos cerrados donde unos pocos magistrados deciden el destino de lo que millones votaron. Spoiler: la independencia judicial es el cuento que nos contamos para dormir.