Tres puntos que valen el presupuesto de un año. En Vigo no se juega un partido, se gestiona un ataque de pánico colectivo ante un Mallorca que ha hecho del sufrimiento su zona de confort.
Hoy en el City Ground no se juega un partido, se decide un destino. Liverpool busca lavar la humillación de Anfield (ese 0-3 que aún escuece), pero se topa con un Forest que huele la sangre y la supervivencia.