Entre canapés y realidad virtual, la feria de turismo de Madrid celebra cifras históricas mientras los barrios crujen. ¿Es FITUR un termómetro fiable o una burbuja de euforia desconectada de la calle?
Mientras los pabellones de IFEMA se llenan de promesas de sostenibilidad y metaverso, los balances contables cuentan una historia diferente: el turismo crece, sí, pero a costa de devorarse a sí mismo.