El suelo andaluz ha vuelto a crujir. Mientras los comunicados oficiales se apresuran a vender normalidad, la grieta entre la realidad geológica y nuestra preparación urbanística se ensancha peligrosamente.
La escala de Richter mide la energía liberada, pero carecemos de una métrica para la fragilidad social. Cuando el polvo se asienta, descubrimos que los edificios caen por gravedad, pero las comunidades se derrumban por el abandono.
Olviden las caderas de 'María'. Lo que Ricky vende hoy no es música, es una cápsula del tiempo VIP para millennials con tarjeta platino. Entramos al backstage de la operación nostalgia.
Cuando cae el primer copo, Madrid no mira al cielo con asombro; mira al asfalto con pánico. ¿Hemos aprendido algo real desde Filomena o solo hemos mejorado el diseño gráfico de las alertas municipales?