Volver a la élite tras superar un cáncer no es solo una gesta deportiva, es un espejo incómodo para un Rally Dakar que busca desesperadamente su propia cura ante la obsolescencia.
Carlos Sainz llegó a Arabia Saudí con la corona de campeón y un Ford Raptor salvaje. Se fue con un vuelco espectacular y una lección de resiliencia que vale más que un trofeo.