Sobrevivió al éxito precoz, al teléfono que no suena y al abismo económico. Hoy, la misma industria que le dio la espalda se pelea por devolverlo al trono.
Mientras España se ríe de sus ocurrencias en prime time, olvidamos que sin su rumba de extrarradio, la mitad de vuestras playlists urbanas no existirían.
No llamen a esto un simple 'regreso'. En los despachos de las productoras se habla de una estrategia calculada: la reactivación de un icono para una audiencia que tiene la tarjeta de crédito pero ya no mira televisión abierta.