Ni periodista convencional ni político al uso. Vito Quiles encarna el glitch definitivo de la democracia española: cuando el micrófono se usa como arma arrojadiza y la polémica cotiza más que la verdad.
Deja de mirar el 2,7%. La verdadera noticia no es la subida que no fue, sino cómo el Gobierno intentó usar a nueve millones de jubilados como escudo humano para colar medidas que nadie quería votar.