Mientras revisas tu boleto con el corazón en un puño, el Estado ya ha ganado. ¿Por qué la crisis dispara la venta de lotería? Spoiler: no es por las matemáticas.
No compras un boleto, pagas una suscripción breve a una realidad alternativa. En un mundo donde el ascensor social está averiado, el bombo sigue girando como la única promesa creíble de redención.