Olvida el show de medio tiempo. Lo que se está cocinando entre Nueva York y la Castellana no es solo un partido: es el rediseño total de cómo consumes deporte. Te cuento lo que no salió en la nota de prensa.
Nos venden la excelencia de gestión y un estadio que imprime billetes, pero bajo el césped retráctil se esconde una ingeniería financiera que haría sudar a Wall Street. ¿Solidez o funambulismo de hormigón?