El espejismo Jorge Rey: Cuando el algoritmo prefiere la 'brujería' a la ciencia
Mientras AEMET invierte millones en superordenadores, un adolescente de Burgos pone en jaque la credibilidad científica con un método medieval y viral. ¿Estamos ante un genio olvidado o ante el síntoma de una sociedad alérgica a la incertidumbre?

Vivimos en una paradoja fascinante. Llevamos en el bolsillo dispositivos con más capacidad de procesamiento que la NASA en 1969, consultamos el tiempo en tiempo real gracias a una red de satélites geoestacionarios que costaron el PIB de un país pequeño, y sin embargo, cuando queremos saber si nevará en Navidad, miramos a un chaval de Burgos que observa hormigas.
El fenómeno Jorge Rey no es meteorológico. Es sociológico. (Y profundamente preocupante).
«La ciencia ofrece probabilidades, y eso es aburrido. Las Cabañuelas ofrecen certezas, y eso es viral. El algoritmo de TikTok no premia la verdad, premia el drama.»
Hay algo reconfortante en pensar que la naturaleza nos habla. Que si las grullas vuelan bajo o las piedras están húmedas en agosto, tenemos el control sobre el caos de enero. Jorge Rey, con su boina y su retórica rural, ha hackeado el sistema mediático no porque su método funcione mejor que el modelo ECMWF europeo, sino porque cuenta una historia mejor. A la gente le gusta David contra Goliat. Le gusta pensar que la sabiduría de los abuelos vale más que los "fríos datos" de los expertos de la AEMET.
Pero aquí viene la parte escéptica: ¿Realmente acierta?
Hablemos del sesgo de confirmación. Cuando Jorge Rey predijo la borrasca Filomena, se convirtió en un profeta moderno. Nadie recuerda las cincuenta veces que predijo lluvias torrenciales que terminaron en un día soleado. El cerebro humano (y el feed de Instagram) está diseñado para recordar el acierto espectacular y borrar el error cotidiano. Es el efecto del francotirador de Texas: disparas mil veces al granero, pintas la diana alrededor del único agujero que hiciste y te llamas a ti mismo tirador de élite.
👀 ¿Por qué acertó realmente con Filomena?
Lo peligroso no es que un joven recupere tradiciones folclóricas —eso es cultura, y está bien—, lo peligroso es equiparar esa tradición con la ciencia en los informativos de máxima audiencia. En un contexto de emergencia climática, donde los patrones históricos se están rompiendo (lo que pasaba en agosto de 1950 ya no determina lo que pasa en 2024), confiar en métodos basados en la repetición cíclica es como intentar navegar usando un mapa del siglo XV.
El algoritmo nos devuelve a Jorge Rey una y otra vez porque nos da lo que la ciencia no puede: una narrativa simple en un mundo terroríficamente complejo.


