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El marcador miente: La victoria en Santander es el síntoma, no la cura

El 2-0 en Copa del Rey maquilla una realidad incómoda. Mientras el club celebra la supervivencia ante un Segunda, la gestión deportiva sigue jugando a la ruleta rusa con la salud de Lamine Yamal.

CP
Chris PattersonJournalist
16 January 2026 at 09:32 am3 min read
El marcador miente: La victoria en Santander es el síntoma, no la cura

¿Se puede salir preocupado de una victoria por 2-0? Si eres Joan Laporta o Hansi Flick y tienes un mínimo de honestidad intelectual, la respuesta es sí. (Un sí rotundo, de hecho).

La "resaca" de lo ocurrido ayer en El Sardinero no se cura con aspirinas ni con titulares complacientes sobre el pase a cuartos de final. El Barça evitó el ridículo que protagonizó el Real Madrid un día antes, cierto, pero lo hizo exponiendo las costuras de un traje que ya no da más de sí.

⚡ Lo esencial

El resultado final (0-2) oculta un partido donde el Racing de Santander tuvo dos goles anulados y sometió al campeón de la Supercopa hasta el minuto 66. La dependencia de las individualidades tapa, por ahora, la falta de fondo de armario estructural.

Hablemos claro: lo de ayer no fue una "actuación profesional". Fue un recordatorio brutal de que la segunda unidad de este equipo está a años luz de la exigencia de la élite. Flick intentó rotar —lógico, venían de una guerra en Arabia— y el equipo se le cayó a pedazos hasta que tuvo que quemar, otra vez, a los titulares.

La mentira de la profundidad de plantilla

Se nos vende la idea de que La Masía es una fuente inagotable de recursos. Y lo es, pero no es un escudo mágico para tapar agujeros financieros. Ayer, ante un Segunda División valiente, el Barça no ganó por sistema. Ganó por inercia y talento individual.

El Relato OficialLa Realidad en el Campo
"Victoria solvente y portería a cero"Joan García salvó dos claras y el VAR anuló dos goles al Racing.
"Oportunidad para los menos habituales"Los suplentes fueron superados en intensidad y ritmo.
"Gestión de minutos de las estrellas"Lamine Yamal tuvo que jugar (y sentenciar) para evitar la prórroga.

¿Notan el patrón? Se celebra que Ferran Torres desatasque el partido, pero se ignora que hasta el minuto 66 el Racing mereció, como mínimo, el empate. ¿Qué hubiera pasado sin esa intervención milimétrica del fuera de juego? Probablemente hoy estaríamos hablando de crisis institucional.

El Barça ha convertido la excepción —ganar en el alambre— en su única política de estado sostenible.

Jugar con fuego (y con Lamine)

Lo más alarmante no es el sufrimiento deportivo, es la gestión del capital humano. Lamine Yamal sentenció en el 96'. Un chico que debería estar dosificando esfuerzos tras la Supercopa acaba resolviendo papeletas en la Copa del Rey contra un equipo de categoría inferior.

Esto no es "ADN Barça", señores. Esto es una huida hacia adelante. La directiva sigue vendiendo ilusión y palancas invisibles, pero la realidad es que el equipo vive al día, hipotecando el físico de sus joyas porque la clase media de la plantilla no sostiene el peso de la camiseta.

La victoria de ayer calma las aguas, sí. Pero bajo la superficie, la estructura sigue crujiendo. ¿Hasta cuándo aguantará el cuerpo de Lamine? ¿Hasta cuándo sonará la flauta del VAR? Ayer salió cara. Pero jugar a la ruleta rusa nunca es una estrategia deportiva viable.

CP
Chris PattersonJournalist

Journalist specialising in Sport. Passionate about analysing current trends.