El Partidazo: La corte nocturna donde se decide el 'relato' del fútbol español
A las 23:30, la verdad oficial del fútbol se apaga y comienza la real. Así opera la maquinaria de Juanma Castaño para moldear lo que piensas de tu equipo.

(Apaga la luz, sube el volumen). Olvida lo que viste en el césped. El partido real, el que define carreras y fulmina presidentes, no empieza con el pitido final del árbitro, sino cuando se enciende la luz roja del estudio Juan Antonio Alcalá. Bienvenidos al backstage del poder.
Hablemos claro, de tú a tú. 'El Partidazo de COPE' no es solo un programa de radio; es el BOE no oficial del fútbol español. Mientras tú cenas, Juanma Castaño y su guardia pretoriana (Lama, Paco, Siro) no están simplemente repasando goles: están decidiendo quién es el bueno y quién es el malo de la película esta semana. ¿Te has preguntado alguna vez por qué, de repente, toda España debate sobre si un árbitro es 'nevereable' o si Xabi Alonso fue traicionado? No es casualidad. Es diseño.
"El fútbol español no se juega en los estadios, se juega en los grupos de WhatsApp de los directores de comunicación a las doce de la noche."
La influencia aquí se mide en silencios y en el tono de voz. Cuando Florentino Pérez decide hablar (o callar), sabe que el eco más resonante no está en TikTok, sino en esa mesa. Existe una simbiosis perversa y fascinante: los clubes necesitan el altavoz para filtrar sus quejas sobre el VAR, y el programa necesita la 'carnaza' para alimentar la bestia del EGM. (¿Recuerdas el amago de 'plantón' en la final de Copa de 2025? Se cocinó en los despachos, pero se sirvió frío en la antena).
👀 El pacto no escrito de la medianoche
Pero aquí viene lo que pocos se atreven a decir en voz alta. Esta hegemonía, construida sobre exclusivas y un tono de 'colegueo' aspiracional, enfrenta su mayor amenaza. No es El Chiringuito (su rival sistémico), sino la indiferencia de una generación que prefiere ver a Ibai reaccionando en pijama. La vieja guardia de la radio nocturna se aferra a su influencia política mientras las cifras de audiencia oscilan como un electrocardiograma nervioso.
Al final, ¿qué cambia esto para ti? Todo. Porque tu opinión sobre si Vinicius es provocador o víctima, o si el Barça es un club perseguido, probablemente no sea tuya. Te la han servido templada, con guarnición de polémica y un chorrito de ironía asturiana, justo antes de irte a dormir. Y lo sabes.


