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Guerra de togas: ¿Quién secuestró realmente al Tribunal Constitucional?

Olvida las urnas por un momento. La verdadera lucha por el poder ya no se libra en el parlamento, sino en despachos cerrados donde unos pocos magistrados deciden el destino de lo que millones votaron. Spoiler: la independencia judicial es el cuento que nos contamos para dormir.

LM
Lachlan MurdochJournalist
16 January 2026 at 06:01 am3 min read
Guerra de togas: ¿Quién secuestró realmente al Tribunal Constitucional?

Nos venden la imagen de unos sabios ancianos, vestidos con togas negras y puñetas de encaje, meditando sobre la esencia de la democracia en una torre de marfil. Nos dicen que son los árbitros neutrales. Pero seamos serios: hace tiempo que el árbitro bajó al campo, se puso la camiseta de un equipo y empezó a patear el balón hacia su propia portería.

El Tribunal Constitucional (TC) ha dejado de ser el guardián de la Carta Magna para convertirse en la tercera cámara legislativa. Y lo peor es que no la elegimos nosotros. ¿De verdad creemos que es casualidad que las sentencias coincidan casi milimétricamente con la ideología del partido que propuso al magistrado de turno? (Permítanme dudarlo).

«La justicia constitucional se ha transformado en la continuación de la política por otros medios. Cuando un partido pierde en el Parlamento, intenta ganar en el Tribunal.»

El botón nuclear de la democracia

Esto no va de leyes aburridas ni de latines incomprensibles. Va de poder puro y duro. El fenómeno tiene nombre técnico: lawfare o guerra jurídica, pero en la práctica es un secuestro institucional. Si no puedes convencer al electorado, bloqueas la ley en los tribunales. Es limpio, es técnico y, sobre todo, no requiere mancharse las manos con mítines electorales.

Lo vemos en Varsovia, en Washington, en Jerusalén y, por supuesto, en Madrid. La estrategia es siempre la misma: copar los puestos, extender los mandatos artificialmente y convertir la interpretación de la ley en un chicle que se estira hasta que se rompe.

Comparativa: El mapa del asalto judicial

No es un problema aislado, es una pandemia institucional. Aquí tienes cómo se juega esta partida en diferentes tableros:

EscenarioLa TácticaEl Objetivo Real
Estados Unidos (Corte Suprema)Nombramientos vitalicios estratégicos.Blindar una agenda moral (aborto, armas) durante décadas, sin importar quién sea el presidente.
Polonia / HungríaReformas para controlar el nombramiento de jueces.Eliminar los contrapesos al ejecutivo y silenciar la disidencia legal.
España (TC)Bloqueo de renovación y recusaciones cruzadas.Paralizar leyes sociales o territoriales aprobadas por la mayoría parlamentaria.

¿Qué cambia esto para ti?

Podrías pensar que esto es cosa de élites, ruido de fondo. Error. Cuando el TC se politiza, tu voto vale menos. Si votas por una ley de vivienda, de sanidad o de libertades civiles, y un tribunal (cuya composición responde a equilibrios de hace cinco años) la tumba por "defectos de forma" sospechosos, la democracia se convierte en un teatro.

La batalla silenciosa del Constitucional nos deja una lección amarga: las leyes ya no son absolutas, son armas arrojadizas. Y en este fuego cruzado de sentencias y recursos de inconstitucionalidad, la única víctima real es la confianza del ciudadano en que, al final del día, las reglas son iguales para todos. ¿O acaso alguien sigue creyendo en la venda de la Justicia?

LM
Lachlan MurdochJournalist

Journalist specialising in Politics. Passionate about analysing current trends.