Economy

La matemática no perdona: Por qué el 'milagro' de las pensiones españolas es una trampa contable

Mientras Bruselas asiente con media sonrisa y el gobierno saca pecho por los ingresos récord, la demografía española prepara su venganza silenciosa. ¿Sostenibilidad real o una huida hacia adelante financiada por los que aún no votan?

RO
Robert O'ReillyJournalist
23 January 2026 at 11:01 am3 min read
La matemática no perdona: Por qué el 'milagro' de las pensiones españolas es una trampa contable

Nos venden tranquilidad. Nos dicen que el sistema es robusto, que el empleo tira del carro y que la hucha se vuelve a llenar (poco a poco, eso sí). Pero si uno deja de escuchar los discursos oficiales y se limita a mirar la pirámide de población, la sangre se hiela. ¿De verdad creemos que podemos sostener el sistema de bienestar más generoso de Europa con una de las tasas de natalidad más bajas del mundo? Permítanme dudar.

La gran ilusión de los ingresos récord

Es cierto, la Seguridad Social recauda más que nunca. Faltaría más. Con la inflación disparada y los salarios subiendo nominalmente, la caja se llena. Pero es un espejismo monetario. El problema no es de hoy, ni siquiera de mañana; el problema es estructural y huele a pólvora. El gobierno de turno (da igual el color, todos patean la lata hacia adelante) celebra que hay más de 21 millones de afiliados. Fantástico. Lo que dicen con la boca pequeña es que el gasto en pensiones crece a un ritmo que ni el mejor año turístico puede cubrir eternamente.

El contrato intergeneracional se ha roto: los jóvenes de hoy pagan la fiesta de una generación que cotizó, sí, pero en un mundo que ya no existe.

El invierno demográfico no negocia

Aquí no hay ideología, hay aritmética pura. La generación del Baby Boom empieza a jubilarse en masa. No son unos pocos; es una marea. Y detrás de ellos, ¿qué viene? Una generación precaria, menos numerosa y con sueldos que, en términos reales, a menudo no dan ni para el alquiler. Pretender que el Mecanismo de Equidad Intergeneracional (ese eufemismo para subir cotizaciones sin llamarlo impuesto) va a solucionar el agujero es, siendo generosos, optimismo mágico.

IndicadorLa Retórica OficialLa Realidad Fría
Tasa de Reemplazo"Pensiones dignas garantizadas"La más alta de la UE (casi 80%), insostenible sin deuda.
Ratio Trabajador/Jubilado"El empleo crece"Nos acercamos peligrosamente al 1:1 en las próximas décadas.
Solución propuestaAjustes paramétricosTransferencias masivas de impuestos generales (vía Presupuestos).

Lo que nadie se atreve a decir en el Congreso

El elefante en la habitación tiene nombre: tasa de sustitución. En España, un jubilado cobra de media casi el 80% de su último salario. En Alemania o Francia, esa cifra ronda el 50% o 60%. ¿Somos más ricos que los alemanes? No. Simplemente hemos decidido hipotecar el futuro para blindar el presente. Mantener este nivel de protección exige una de dos cosas: o una productividad de ciencia ficción (que no tenemos) o una inmigración masiva y cualificada (que no estamos gestionando eficazmente).

¿Y la deuda? Ah, la deuda. La Seguridad Social tiene una deuda con el Estado que supera los 100.000 millones de euros. Es un truco contable: el Estado le presta dinero a la Seguridad Social para que no quiebre técnicamente. Es decir, nos hacemos trampas al solitario cambiando el dinero del bolsillo izquierdo al derecho. ¿Hasta cuándo aguantará este castillo de naipes? Hasta que los mercados o Bruselas digan "basta".

¿Quién paga realmente la factura?

Al final, esto no va de abuelos contra nietos, aunque el sistema nos empuje a ese conflicto. Va de honestidad. Si queremos mantener estas pensiones, hay que recortar de otro lado o subir impuestos hasta asfixiar la economía productiva. No hay almuerzos gratis, y mucho menos pensiones gratis. La "bomba" no es que no se vayan a pagar las pensiones (se pagarán, aunque sea imprimiendo billetes o devaluando la moneda real); la bomba es que, para pagarlas, estamos convirtiendo a España en un país donde trabajar y emprender es cada vez menos rentable.

RO
Robert O'ReillyJournalist

Journalist specialising in Economy. Passionate about analysing current trends.