Environment

La trampa de la lluvia: por qué España sigue seca aunque te mojes los zapatos

No descorchen el champán (ni abran el grifo) todavía. Celebrar unos días de precipitaciones mientras la infraestructura hídrica hace aguas es el nuevo pasatiempo nacional. Spoiler: el problema no cae del cielo, está en el suelo.

EW
Emma WoodsJournalist
18 January 2026 at 11:01 am3 min read
La trampa de la lluvia: por qué España sigue seca aunque te mojes los zapatos

¿Han notado ese suspiro colectivo que recorre la península cada vez que el hombre del tiempo anuncia una borrasca? Es casi palpable. Los políticos sonríen, los telediarios abren con imágenes de paraguas de colores y, de repente, parece que la crisis hídrica fuera solo un mal sueño del verano pasado. No se dejen engañar.

La lluvia reciente no es una solución; es un analgésico temporal para una enfermedad crónica que nos negamos a tratar. (Y créanme, el efecto placebo se pasa rápido).

"Gestionamos el agua del siglo XXI con leyes del siglo XX y tuberías del siglo XIX."

El problema de fondo —ese del que nadie quiere hablar en año electoral o cuando los embalses suben un mísero punto porcentual— es que hemos roto el ciclo hidrológico. España no tiene un problema de falta de lluvia (que también, el cambio climático no es broma), tiene un problema de demanda alucinatoria.

El espejismo de los embalses

Nos hemos obsesionado con el porcentaje de agua embalsada como si fuera la batería del móvil: si está en verde, todo va bien. Error. Un embalse lleno no sirve de nada si el 25% del agua se pierde en fugas antes de llegar a tu grifo o si dedicamos recursos finitos a cultivos tropicales en zonas semidesérticas. ¿Aguacates en Málaga? ¿Fresas en Doñana bebiendo de pozos ilegales? Ahí es donde se va el agua, no en tu ducha de cinco minutos.

La Narrativa OficialLa Realidad Incómoda
"Los embalses se recuperan"Gran parte de esa entrada repentina es agua turbia o lodo, difícil de potabilizar de inmediato.
"Alivio para el campo"El modelo de regadío intensivo consume el 80% del agua; la lluvia puntual no corrige el déficit estructural.
"Fin de la alerta"Los acuíferos subterráneos (nuestra reserva real) tardan décadas, no semanas, en rellenarse.

¿Qué cambia realmente con estas lluvias? La percepción, nada más. Y eso es peligroso. Porque cuando la gente ve llover, deja de preocuparse. La presión social para invertir en desaladoras, reutilización de aguas residuales o modernización de regadíos se disuelve como un azucarillo.

Es el ciclo hidro-ilógico: pánico cuando hay sequía, amnesia cuando llueve. Mientras tanto, seguimos asfaltando zonas de drenaje natural, convirtiendo nuestras ciudades en toboganes impermeables donde el agua corre hacia el mar en lugar de filtrarse a la tierra. ¿De qué nos sirve que caigan millones de litros si no tenemos dónde guardarlos?

La próxima vez que vean llover, no miren al cielo dando gracias. Miren al suelo y pregúntense: ¿cuánto de esto estamos aprovechando realmente? La respuesta podría dejarles secos.

EW
Emma WoodsJournalist

Journalist specialising in Environment. Passionate about analysing current trends.