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¿Mala suerte o negligencia estructural? El crash de Satena bajo la lupa

Quince muertos y un 'déjà vu' macabro de hace 50 años. Mientras lloramos al congresista Quintero, nadie pregunta por qué Satena subcontrata su seguridad en rutas críticas.

LM
Lachlan MurdochJournalist
29 January 2026 at 08:05 am3 min read
¿Mala suerte o negligencia estructural? El crash de Satena bajo la lupa

Hay coincidencias que helan la sangre, y luego están las estadísticas que deberían hacer rodar cabezas. Ayer, el vuelo de Satena entre Cúcuta y Ocaña no solo se llevó la vida de 15 personas (incluido el congresista Diógenes Quintero); se llevó por delante la ilusión de que volar en la "Colombia profunda" es seguro en 2026.

La narrativa oficial ya está en marcha: clima adverso, fatalidad, luto nacional. Pero si rascamos la pintura de ese fuselaje destrozado en La Playa de Belén, encontramos óxido estructural. No del avión, sino del sistema.

⚡ Lo esencial

El accidente del Beechcraft 1900 no es un hecho aislado, es un síntoma. Ocurrió en la misma ruta maldita que en 1975, operada por una aerolínea estatal (Satena) que, paradójicamente, subcontrata el riesgo a terceros (Searca) en sus trayectos más peligrosos. La seguridad aérea regional sigue siendo de segunda categoría.

La letra pequeña del billete: "Operado por..."

Aquí está el dato que pocos mencionan en los titulares de hoy. Usted compra un billete en la web de Satena, la aerolínea "de la paz", respaldada por la Fuerza Aérea. Siente la seguridad del Estado. Pero al subir a la escalerilla en Cúcuta, no se monta en un moderno ATR de la flota oficial.

Se sube a un Beechcraft 1900D operado por Searca. (¿Se fijó en ese detalle al comprar? Probablemente no).

La subcontratación no es ilegal, claro que no. Pero diluye la responsabilidad. Satena pone la marca, Searca pone los fierros. Cuando ocurre la catástrofe, ¿quién responde por el mantenimiento? ¿Son los estándares de una chárter privada iguales a los militares? La respuesta corta es un laberinto burocrático; la larga, la tienen los familiares de las víctimas.

El eco de 1975: ¿No hemos aprendido nada?

La geografía de Norte de Santander no perdona, eso es física básica. Pero que ocurra un calco casi exacto del accidente de hace medio siglo en la misma ruta es, cuanto menos, sospechoso. La tecnología GPS, los radares meteorológicos y los sistemas de alerta de proximidad al terreno (EGPWS) han avanzado años luz desde los años 70. Y aun así, el resultado es el mismo: impacto contra el cerro.

Si la tecnología ha cambiado, pero los muertos siguen siendo los mismos, el problema está en la toma de decisiones, no en las nubes.

¿Presión por cumplir itinerarios en zonas de conflicto? ¿Ahorro de costes en rutas "no troncales"? Es fácil culpar a la niebla, pero la niebla no firma contratos de operación.

VariableTragedia 1975Tragedia 2026
RutaCúcuta - OcañaCúcuta - Ocaña
OperadorSatena (Directo)Satena (vía Searca)
ContextoVuelo inauguralRuta regular "segura"
ResultadoFatalidad (tripulación)Sin sobrevivientes

¿Quién vuela realmente a la periferia?

Este accidente desnuda una realidad incómoda: hay dos Colombias aéreas. La de los Airbus A320 que conectan Bogotá y Medellín con puntualidad europea, y la de los bimotores que saltan entre montañas en el Catatumbo o el Chocó. En esta segunda Colombia, donde un congresista y un campesino comparten el mismo destino fatal, la seguridad parece ser un lujo opcional.

¿Cambiará algo la muerte de una figura política como Diógenes Quintero? El cinismo sugiere que sí, pero solo hasta que las cámaras se apaguen. Mientras tanto, Satena debe explicar por qué su modelo de expansión regional se parece tanto a una ruleta rusa tercerizada.

LM
Lachlan MurdochJournalist

Journalist specialising in Politics. Passionate about analysing current trends.