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Pensiones Rehenes: La verdad sucia tras el colapso del Decreto Ómnibus

Deja de mirar el 2,7%. La verdadera noticia no es la subida que no fue, sino cómo el Gobierno intentó usar a nueve millones de jubilados como escudo humano para colar medidas que nadie quería votar.

LM
Lachlan MurdochJournalist
28 January 2026 at 02:01 am3 min read
Pensiones Rehenes: La verdad sucia tras el colapso del Decreto Ómnibus

Ayer el Congreso no solo tumbó un decreto; dinamitó una forma de hacer política. Si has leído los titulares generalistas, pensarás que la oposición es un monstruo sin corazón que ha negado a los abuelos su merecida revalorización del 2,7%. (Spoiler: es la narrativa que Moncloa quiere que compres). Pero si apartamos la espuma de la indignación prefabricada, lo que queda es una maniobra de trilerismo legislativo que ha salido terriblemente mal.

El Decreto Ómnibus es, en esencia, un chantaje parlamentario envuelto en papel oficial del BOE. La lógica del Ejecutivo era simple y maquiavélica: ¿Quién se atreverá a votar en contra de la prohibición de desahucios o las ayudas al transporte si, para hacerlo, tiene que votar también contra la subida de las pensiones? Resulta que Junts, PP y Vox sí se atrevieron.

⚡ Lo esencial del naufragio

El Gobierno mezcló en un solo texto medidas populares (dinero para jubilados) con medidas polémicas (prórroga de la suspensión de desahucios y el escudo social). La oposición se negó a tragar con el "pack indivisible". Resultado: el decreto cae y las pensiones quedan en el limbo jurídico hasta nueva orden.

¿Es un accidente? No, es diseño. Llevamos años normalizando que leyes complejas se aprueben en paquetes de "todo a cien" para evitar el debate real. Pero esta vez, la cuerda se rompió. Usar el pan de los pensionistas para blindar la política de vivienda es un movimiento de riesgo que ha explotado en la cara del Gobierno.

La anatomía del chantaje

Para entender la magnitud del cinismo, hay que mirar qué intentaron mezclar en la coctelera legislativa. No eran temas menores ni conexos. Era un "tótum revolútum" diseñado para acorralar a los socios parlamentarios.

La Zanahoria (El Cebo)El Palo (Lo que se quería colar)
Revalorización del 2,7% (IPC) para pensiones generales.Prórroga de prohibición de desahucios (sin compensación clara).
Subida del 6,9% en las mínimas.Medidas energéticas y subvenciones condicionadas.
Consolidación del poder adquisitivo.Blindaje del "Escudo Social" rechazado por Junts/PP.

La jugada era de manual: si votas NO, eres el enemigo de los viejos. Si votas SÍ, validas nuestra política de vivienda. Pero en la aritmética endiablada de esta legislatura, donde cada voto catalán vale su peso en oro (y en concesiones), el farol no funcionó. Junts no aceptó el trágala, y al Gobierno se le cayó la careta.

"No se puede legislar poniendo una pistola en el pecho de la oposición usando la nómina de febrero de los jubilados como munición."

Ahora, la maquinaria de control de daños está a tope. Se promete un nuevo decreto "limpio" y rápido. Por supuesto que se aprobará; nadie en su sano juicio político bloqueará una subida de pensiones aislada. Pero el daño institucional ya está hecho. Hemos visto cómo el bienestar de la tercera edad se ha convertido en una ficha de casino para salvar muebles políticos.

¿Lo que nadie te dice? Que esta inestabilidad tiene un coste. Mientras discutimos si el decreto se aprueba el martes o el jueves, la seguridad jurídica del sistema se erosiona. Un pensionista no debería tener que refrescar la web del Congreso para saber si cobrará el IPC o si su nómina será rehén de una disputa sobre okupación.

La próxima vez que escuches "escudo social", pregúntate quién está protegiendo a quién. Porque ayer quedó claro que los pensionistas no eran los protegidos, eran la trinchera.

LM
Lachlan MurdochJournalist

Journalist specialising in Politics. Passionate about analysing current trends.