Society

Real Madrid-Benfica: La gran anestesia digital de la Champions

Mientras Europa contiene la respiración por la incertidumbre económica, el Bernabéu ofrece esta noche el narcótico perfecto. Análisis de un partido convertido en producto de consumo masivo.

JW
Jennifer WilsonJournalist
25 February 2026 at 02:01 pm3 min read
Real Madrid-Benfica: La gran anestesia digital de la Champions

Son las ocho de la tarde y el mundo parece detenerse. (O al menos, eso es lo que el algoritmo quiere que creas). Esta noche, el Santiago Bernabéu no acoge simplemente la vuelta de unos octavos de final de la Champions League entre el Real Madrid y el Benfica; acoge el ritual de evasión más caro del trimestre. Con el 0-1 de la ida en Lisboa y la polémica servida en bandeja de plata, el escenario está diseñado para que olvides absolutamente todo lo demás.

¿La inflación? ¿La crisis de vivienda? Irrelevantes durante 90 minutos. La narrativa oficial nos vende la épica del deporte: la posible remontada de las Águilas de José Mourinho (el villano perfecto para este guion) contra la maquinaria galáctica de Kylian Mbappé y Vinícius Júnior. Pero seamos serios por un momento. ¿Estamos ante una competición deportiva o ante una temporada más de una serie de Netflix con botas de tacos?

"El fútbol moderno ha dejado de ser el espejo de la sociedad para convertirse en la valla publicitaria que nos impide verla con claridad."

Lo fascinante no es el 4-3-3 ni la presión alta. Lo verdaderamente hipnótico es cómo se ha manufacturado la "fiebre" de este encuentro. El incidente de la ida entre Gianluca Prestianni y Vinícius no se trató como un problema social a resolver, sino como combustible de alto octanaje para la maquinaria de engagement. La indignación genera clics, y los clics, amigos míos, cotizan más alto que los goles.

👀 ¿Por qué el escándalo es más rentable que el juego?

En la economía de la atención, un partido sin polémica es un producto fallido. El conflicto Prestianni-Vinícius ha generado un 400% más de interacciones en redes sociales que el gol de la victoria en la ida. Para las marcas patrocinadoras y las plataformas de transmisión, la "narrativa del rencor" asegura que incluso aquellos a quienes no les gusta el fútbol sintonicen para ver "qué pasa". No es justicia social, es retención de audiencia.

Bajo las luces del estadio, las cifras reales se difuminan. Se habla de la cláusula de rescisión de Mbappé como si fuera dinero del Monopoly, normalizando cifras obscenas en una sociedad donde el sueldo medio apenas cubre el alquiler. Este partido actúa como un espejo deformante: proyecta una imagen de éxito, lujo y meritocracia instantánea que contrasta brutalmente con la realidad estancada del espectador promedio.

Y ahí radica el truco de magia. Al finalizar los 90 minutos, independientemente de si el Real Madrid pasa a cuartos o si el Benfica da la campanada, el resultado es el mismo para la masa social: una dosis de dopamina rápida, una discusión acalorada en Twitter sobre un fuera de juego milimétrico, y la sensación de pertenecer a algo "grande". Mientras tanto, los verdaderos problemas esperan pacientemente a que se apaguen los focos.

¿Quién gana realmente esta noche? Ni el Madrid, ni el Benfica. Gana la industria del entretenimiento que ha logrado, una vez más, que paguemos por nuestra propia distracción.

JW
Jennifer WilsonJournalist

Journalist specialising in Society. Passionate about analysing current trends.