Sevilla - Alavés: Cuando el balance contable mata al fútbol
Olvidemos el 90' y el VAR. Lo que vimos en el Pizjuán no fue un partido, fue una autopsia en directo de dos modelos opuestos: la ruina de un gigante y la eficiente (pero gris) supervivencia de los modestos.

Si alguien encendió la televisión esperando ver aquel duelo vibrante de hace un lustro, probablemente acabó cambiando de canal a los veinte minutos. Y no es culpa de los jugadores (que bastante hacen con cobrar al día), es culpa de una narrativa que se nos cae a pedazos. El Sevilla - Alavés de este fin de semana ha sido la prueba del algodón: La Liga no está enferma, está en la UCI financiera, y el espectáculo es la primera víctima colateral.
Mientras Javier Tebas sigue vendiendo la "marca" en conferencias internacionales, la realidad a pie de campo es un solar. En el Sánchez-Pizjuán se respiraba más miedo a la Disolución de la S.A.D. que al descenso deportivo. El "runrún" de la grada ya no era sobre si el extremo encaraba o no, sino sobre si la auditoría encargada por Sergio Ramos (vía Five Eleven Capital) destapará un agujero negro de 120 millones de euros. ¿Cómo se puede pedir "jogo bonito" a una plantilla que sabe que es mercancía de liquidación?
⚡ Lo esencial (que no verás en el resumen de TV)
El partido fue un espejismo estadístico. La verdadera batalla es esta: el Sevilla, un transatlántico con un límite salarial raquítico de 22 millones (propio de Segunda), intentando no ahogarse ante un Alavés que, sin hacer ruido, maneja un presupuesto récord de 90 millones. Los papeles se han invertido: el rico es pobre y el pobre vive holgado.
Lo más cínico del asunto es cómo normalizamos la precariedad. Vemos a un Sevilla que ha tenido que malvender a sus últimas joyas (Lukébakio, Badé) para pagar la luz, enfrentándose a un Alavés que es el triunfo de la gestión sensata, sí, pero... ¿es esto lo que vende suscripciones en Singapur o Miami? El modelo del Alavés es impecable en lo económico, pero en lo deportivo nos deja un fútbol de trincheras, de 0-0 táctico, de no arriesgar porque el error sale caro.
"Nos venden pasión y rivalidad histórica, pero lo que estamos consumiendo es contabilidad creativa con botas de tacos."
Aquí está la trampa que nadie quiere decir en voz alta (quizás porque duele demasiado): La Liga ha matado a su clase media-alta. Equipos como el Sevilla, que antes animaban las noches europeas, ahora son zombies financieros que deambulan por el campo esperando que un fondo de inversión o un exjugador leyenda les tire un salvavidas.
| Dato Clave (Temporada 25/26) | Sevilla FC 📉 | Dep. Alavés 📈 |
|---|---|---|
| Situación Patrimonial | -122M€ (Quiebra técnica) | Superávit sostenido |
| Límite Salarial Real | ~22M€ (Cola de león) | ~45M€ (Cabeza de ratón) |
| Estrategia de Fichajes | Ventas forzosas / Cedidos | Inversión récord (90M€ presupuesto global) |
¿Qué cambia realmente este partido? Confirma que la meritocracia ha muerto a manos del Fair Play Financiero estricto (y necesario, ojo, pero mal calibrado para la competitividad). El Alavés ganó en los despachos hace meses; el Sevilla perdió en los suyos hace años. Lo que vimos en el césped fue solo la inercia de dos cuerpos que se mueven en direcciones opuestas.
Y mientras tanto, seguimos debatiendo si fue penalti o no, cuando la verdadera infracción es haber convertido una liga de estrellas en una gestoría de deudas.


