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El mito del SEPE digital: cuando el Estado te deja en "visto"

Te prometieron una administración ágil y conectada, pero te entregaron un laberinto. El colapso de las prestaciones no es un error técnico, es el síntoma de una desconexión total entre el despacho y la calle.

LZ
Léa ZeitgeistJournalist
January 12, 2026 at 09:11 AM3 min read
El mito del SEPE digital: cuando el Estado te deja en "visto"

Intentar conseguir una cita en el SEPE hoy en día se parece más a comprar entradas para la final de la Champions que a un trámite administrativo básico. Si has intentado llamar a las ocho de la mañana, sabes de lo que hablo: esa musiquita en bucle que precede al inevitable corte de línea. La narrativa oficial nos vende una "transformación digital sin precedentes", pero la realidad a pie de calle huele a óxido y desesperación.

¿De verdad nos creemos que es solo un pico de demanda?

No se trata de una saturación puntual (esa excusa caducó hace dos años). Estamos ante un desmantelamiento silencioso de la atención presencial bajo el pretexto de la modernización. Mientras los ministerios presumen de webs 4.0, el ciudadano medio se encuentra atrapado en un loop kafkiano donde la única salida parece ser pagar a mafias que revenden citas gratuitas. Sí, has leído bien: hay gente lucrándose de la inoperancia estatal.

La administración electrónica debería facilitar la vida, no convertirse en un muro infranqueable para quien no tiene impresora, escáner o un máster en burocracia digital.

El problema de fondo —ese del que los portavoces huyen en las ruedas de prensa— es demográfico y tecnológico. Tenemos una plantilla de funcionarios envejecida, con miles de jubilaciones que no se reponen, gestionando expedientes en sistemas informáticos que pedían la eutanasia cuando el fax todavía era tecnología punta. El resultado es un cuello de botella brutal que no se soluciona con un chatbot.

Lo más sangrante es la disparidad entre lo que se promete en los boletines oficiales y lo que ocurre en la ventanilla (cuando logras llegar a ella). Echemos un vistazo a la brecha entre el discurso y los hechos:

La Promesa OficialLa Realidad del Usuario
"Trámites 100% online y ágiles"Webs caídas y exigencia de Cl@ve PIN que falla.
"Refuerzo de personal interino"Despidos masivos de refuerzos tras picos de trabajo.
"Lucha contra el fraude"Locutorios vendiendo citas previas por 20-50€.

¿Quién paga esta fiesta de la ineficiencia? No son los altos cargos con sus asesores. Son los parados de larga duración, las familias que dependen de ese subsidio para pagar el alquiler del mes que viene y que ven cómo su expediente entra en el limbo del "en trámite" durante semanas. La frustración ciudadana no es un capricho, es el rugido de quien ve cómo el escudo social tiene agujeros por donde se cuelan vidas enteras.

Lo que nadie dice en voz alta es que esta barrera digital actúa, intencionadamente o no, como un filtro de disuasión. Si el trámite es imposible, muchos desisten o lo posponen. Es un ahorro contable a costa de la salud mental del contribuyente. La pregunta es cuánto tiempo podrá sostenerse este castillo de naipes antes de que la indignación pase de los foros de internet a las puertas de las oficinas.

LZ
Léa ZeitgeistJournalist

Journalist specializing in Society. Passionate about analyzing current trends.