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La Epidemia Fantasma: Nitazenos, Tusi y la ceguera voluntaria del Estado

Mientras las autoridades se felicitan por las incautaciones de cocaína, una marea de opioides sintéticos y cócteles psicoactivos indetectables inunda las urgencias. ¿Por qué nadie habla de lo que no sale en las estadísticas?

JC
Jennifer ClarkJournalist
January 16, 2026 at 05:31 PM3 min read
La Epidemia Fantasma: Nitazenos, Tusi y la ceguera voluntaria del Estado

Abran los ojos. Dejen de mirar los titulares sobre alijos de cocaína en contenedores de piñas. Eso es narcotráfico del siglo XX. Lo que está ocurriendo ahora mismo en los festivales, en los pisos francos y, sí, en las aplicaciones de mensajería encriptada de sus hijos, no tiene nada que ver con lo que nos vende el Ministerio del Interior.

Existe una narrativa oficial reconfortante: «España no es Estados Unidos. Aquí no tenemos crisis de fentanilo». Y técnicamente, tienen razón. (El diablo, como siempre, está en los detalles técnicos). No tenemos una crisis de fentanilo farmacéutico desviado; tenemos algo mucho más insidioso: una invasión silenciosa de nitazenos y análogos estructurales que los perros de aduanas no huelen y los tests de orina estándar no detectan.

La falacia de las estadísticas

¿Cómo se declara una epidemia si la herramienta de diagnóstico es ciega? Imaginen que intentan medir la temperatura con una regla. Eso hacemos con las nuevas sustancias psicoactivas (NPS). Cuando un chaval llega a urgencias con una taquicardia brutal o en parada respiratoria, el panel de toxicología busca lo clásico: cocaína, opiáceos, anfetaminas, cannabis. Si sale negativo, se etiqueta como «reacción adversa desconocida» o «fallo cardíaco».

Aquí es donde mi escepticismo se dispara. Las cifras oficiales de muertes por sobredosis se mantienen extrañamente estables o con ligeros repuntes, pero los relatos de los sanitarios de primera línea cuentan otra historia: cuadros psicóticos nunca vistos, agresividad extrema y depresiones respiratorias que requieren tres dosis de naloxona para revertirse.

«Estamos combatiendo la química cuántica con burocracia analógica. Para cuando el BOE prohíbe una molécula, los laboratorios en Asia ya han modificado un átomo de carbono y han creado tres variantes nuevas totalmente legales.»

El Estado prefiere ignorar esto. Reconocerlo implicaría admitir que el control de fronteras es inútil contra sobres de carta que viajan por correo ordinario con 5 gramos de polvo con la potencia de 500 kilos de heroína.

Comparativa: Lo que conoces vs. Lo que te mata

Para entender la magnitud del engaño, hay que mirar la eficiencia económica y química. El narco es, ante todo, un empresario capitalista despiadado.

FactorVieja Escuela (Heroína/Coca)Nueva Ola (Nitazenos/Catinonas)
LogísticaContenedores, barcos, redes complejasUn sobre acolchado en tu buzón
PotenciaAlta (pero requiere cantidad)Extrema (hasta 1000x más que la morfina)
DetecciónReactivos estándar, perrosCasi nula en controles rutinarios
Estatus LegalIlegal globalmenteZona gris (legal hasta que se lista)

El marketing del «Tusi» y la ruleta rusa

No se trata solo de drogadictos marginales en un callejón. Ese es el error de base. Miren el fenómeno del «Tusi» (cocaína rosa). Se vende como un producto de lujo, exclusivo, caro. ¿La realidad? Los análisis de Energy Control y otras ONGs (que hacen el trabajo que Sanidad no hace) revelan que es una mezcla barata de ketamina, MDMA, cafeína y colorante de tarta.

Pero, ¿y si un día el «cocinero» decide que para fidelizar al cliente necesita más potencia y añade una pizca de isotonitazeno? Nadie lo sabrá hasta que las luces de la ambulancia iluminen la puerta de la discoteca de moda.

¿Quién se beneficia de este silencio administrativo? Un sistema que prefiere mostrar gráficos de incautaciones récord de hachís en el Estrecho antes que admitir que ha perdido el control sobre la química molecular. Mientras no haya un cuerpo, no hay delito. Y mientras no haya un test específico, no hay estadística.

La próxima vez que lean un informe oficial sobre el consumo de drogas, pregúntense: ¿qué es lo que no están buscando? Porque lo que no se busca, no se encuentra. Pero mata igual.

JC
Jennifer ClarkJournalist

Journalist specializing in Society. Passionate about analyzing current trends.