Politics

Puigdemont y la inmunidad zombi: una victoria europea de papel mojado

El TJUE le devuelve la razón al expresidente catalán... sobre un cargo que ya no ocupa. Análisis de un bucle judicial que alimenta relatos pero no desbloquea la realidad política española.

JS
James SterlingJournalist
February 5, 2026 at 05:01 PM4 min read
Puigdemont y la inmunidad zombi: una victoria europea de papel mojado

Es jueves, 5 de febrero de 2026, y el reloj de la política española parece haberse detenido, otra vez, en 2017. La noticia ha estallado en Bruselas con la fuerza de un corcho de champán: el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) ha anulado la retirada de la inmunidad de Carles Puigdemont. ¿La razón? El Parlamento Europeo jugó sucio (o al menos, no jugó limpio) al permitir que un ponente vinculado a la extrema derecha dictaminara sobre su destino.

Sobre el papel, es un triunfo rotundo para la defensa del expresidente. En la práctica, y aquí es donde el escepticismo debe imperar, es una victoria de museo. Puigdemont recupera la inmunidad de un cargo (eurodiputado) que ya no ostenta desde hace dos años. Es como si te devolvieran el carné de conducir cuando ya has vendido el coche.

⚡ Lo esencial

  • El Fallo: El TJUE anula la decisión de la Eurocámara de 2021 por falta de imparcialidad (el ponente era del mismo grupo que Vox).
  • La Paradoja: La sentencia llega en 2026, cuando Puigdemont y Comín ya no son eurodiputados, vaciando el fallo de efectos prácticos inmediatos.
  • El Muro: La orden de detención nacional en España sigue activa porque el Supremo no aplica la Amnistía al delito de malversación.

Lo fascinante no es la sentencia en sí, sino lo que revela sobre la maquinaria institucional. Europa nos dice hoy que los procedimientos de 2021 estaban viciados. ¿De qué sirve esa justicia diferida? Sirve para el relato. Para Puigdemont, es la confirmación de que es víctima de una persecución política ("lawfare"). Para el Estado español, es un recordatorio humillante de que sus maniobras en Europa a menudo carecen de la finura jurídica que exige Luxemburgo.

«La justicia europea se mueve a un ritmo geológico que la política española, siempre histérica, es incapaz de digerir.»

Pero no nos engañemos con los fuegos artificiales de Bruselas. La verdadera partida no se juega allí, sino en la Plaza de la Villa de París, en Madrid. Mientras el TJUE discute sobre la pureza procesal de un ponente búlgaro, el Tribunal Supremo español mantiene el cerrojo echado. La Ley de Amnistía, aprobada para borrar el tablero, se ha topado con la interpretación creativa de los jueces sobre la malversación.

¿Estamos ante un choque de trenes o ante una simulación de movimiento? Da la impresión de que a todas las partes les interesa mantener esta tensión irresoluble. A Puigdemont le da oxígeno mediático cuando su influencia política mengua; a la oposición española le permite gritar "humillación" cada vez que Europa corrige a Madrid.

👀 ¿Por qué no puede volver si ha ganado?
Porque la inmunidad europea le protegía de las euroórdenes (detención fuera de España), pero no tiene efectos automáticos sobre las órdenes nacionales de detención. Al pisar suelo español, la protección europea choca con la interpretación del Tribunal Supremo, que considera que los delitos por los que se le busca (malversación) no están cubiertos por la amnistía ni por la inmunidad extinta.

La sentencia de hoy reabre un debate incómodo: ¿Hasta dónde puede llegar la política para forzar la mano de la justicia, y hasta dónde pueden llegar los jueces para corregir a la política? El TJUE ha trazado una línea roja sobre la "imparcialidad objetiva". Si el árbitro lleva la camiseta del equipo contrario (como ocurría con el ponente del Parlamento Europeo vinculado a Vox), el partido es nulo.

Sin embargo, para el ciudadano de a pie, esto empieza a parecer una serie de Netflix que ha estirado demasiado sus tramas. Temporada 9: Puigdemont gana en Luxemburgo pero sigue en Waterloo. ¿Cambia algo realmente? A efectos de su libertad de movimiento en España, nada. A efectos de la erosión de la confianza en las instituciones (tanto españolas como europeas), mucho. La justicia, cuando se convierte en un arma arrojadiza de tiempos infinitos, deja de ser justicia para ser, simplemente, política por otros medios.

JS
James SterlingJournalist

Journalist specializing in Politics. Passionate about analyzing current trends.