Economía

ALSA: La caja fuerte asturiana que rescata a un gigante británico en ruinas

Mientras ves pasar sus autobuses azules por cada carretera de España, en los despachos de Londres ocurre lo impensable: la filial española se ha convertido en el único salvavidas de su matriz, Mobico. ¿Quién manda realmente en el asfalto?

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Alejandro RuizPeriodista
20 de enero de 2026, 11:014 min de lectura
ALSA: La caja fuerte asturiana que rescata a un gigante británico en ruinas

Si crees que ALSA es simplemente esa compañía de autobuses que te llevaba al pueblo en verano o te rescata cuando el tren falla, te estás perdiendo la mitad de la película. Y es la mitad más interesante (y rentable). Detrás del omnipresente logotipo azul no hay solo conductores y horarios; hay una partida de ajedrez financiero que se juega entre Madrid y Londres, donde los peones españoles están salvando al rey británico.

Para entender el mapa, hay que mirar las cifras con lupa de escéptico. ALSA no es una empresa independiente; es la joya de la corona de Mobico Group (antes conocida como National Express). Pero aquí viene la ironía: mientras la matriz británica se hunde en pérdidas millonarias —lastrada por desastres en los autobuses escolares de EE. UU. y huelgas en Alemania—, la división española no para de facturar.

El salvavidas ibérico

¿Es normal que una filial sostenga a todo un grupo multinacional? En el mundo corporativo, no debería ser la norma, pero en este caso es la supervivencia. En 2023, mientras Mobico presentaba pérdidas netas globales, ALSA disparaba su facturación un 18,7% hasta los 1.340 millones de euros. (Sí, has leído bien: récord histórico).

La narrativa oficial nos habla de "recuperación post-pandemia". La realidad financiera sugiere que España es el único motor que funciona en un vehículo averiado. Sin los beneficios operativos de ALSA —que representaron más del 80% del beneficio operativo ajustado del grupo en ciertos tramos del ejercicio—, Mobico habría colapsado.

Indicador (2023/24)ALSA (España)Mobico Group (Global)
Tendencia Ingresos▲ Récord histórico (>1.500 M€)▲ Crecimiento leve (por inflación)
Beneficio Neto/OperativoRentabilidad sólida (~200 M€)▼ Pérdidas masivas (Lastre EE. UU.)
Rol EstratégicoMotor de liquidezGestión de deuda

La "Reconquista" de los Cosmen

Aquí es donde la trama se vuelve digna de una serie de HBO. La familia asturiana Cosmen, fundadores originales de ALSA, vendieron la empresa a los británicos en 2005. Parecía que cedían el control. Error. A cambio, recibieron acciones y se sentaron en el consejo.

Hoy, ante la debilidad de la libra y el desplome bursátil de Mobico, los Cosmen han estado comprando acciones como si no hubiera un mañana. Ya controlan más del 26% del grupo británico. Se acercan peligrosamente (o estratégicamente) al 30%, el umbral que les obligaría a lanzar una OPA por la totalidad.

¿El resultado? Jorge Cosmen no solo es vicepresidente; es el hombre que mueve los hilos. De hecho, a partir de 2026, ALSA gestionará el negocio de autobuses en el propio Reino Unido. Los "conquistados" ahora gestionan la casa del "conquistador".

👀 ¿Por qué no bajan los precios si ganan tanto?

Excelente pregunta. La respuesta corta es: El modelo concesional.

En España, la mayoría de las líneas de autobús no operan en libre competencia (como ocurre con los aviones o, recientemente, los trenes de alta velocidad). Son concesiones del Estado donde una sola empresa gana el derecho exclusivo a explotar una ruta (ej: Madrid-Bilbao) durante años.

La CNMC (Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia) lleva años advirtiendo: este sistema favorece a los gigantes establecidos (ALSA y Avanza controlan el 55% del mercado) y frena la bajada de precios. Mientras no haya liberalización real, los márgenes de beneficio se mantienen protegidos por el BOE, no por la eficiencia del mercado.

El monopolio silencioso

Más allá de las finanzas, hay una cuestión política que incomoda. La CNMC ha señalado repetidamente que la concentración del mercado en manos de ALSA y Avanza reduce la competencia. España es una anomalía en Europa: blindamos monopolios regionales bajo la excusa del "servicio público", mientras otros países han liberalizado el sector viendo caer los precios para el usuario.

¿Qué cambia esto para ti? Que cuando pagas tu billete, no solo estás financiando el gasóleo. Estás financiando la restructuración de una multinacional británica en apuros y consolidando el poder de una dinastía familiar que ha sabido jugar mejor que nadie al capitalismo global: vender caro, recomprar barato y nunca soltar el volante.

La próxima vez que subas a un 'Supra', recuerda: no es solo un autobús, es una máquina de imprimir billetes que mantiene a flote a Londres desde Asturias.

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Alejandro RuizPeriodista

Periodista especializado en Economía. Apasionado por el análisis de las tendencias actuales.