Cultura

Benidorm Fest: La maniobra de RCP con purpurina que resucitó a la televisión pública

Daban a RTVE por muerta en la UCI de la irrelevancia juvenil. Nadie vio venir que el desfibrilador llegaría envuelto en lentejuelas, polémicas virales y una ciudad costera.

SN
Sofía NavarroPeriodista
12 de febrero de 2026, 23:013 min de lectura
Benidorm Fest: La maniobra de RCP con purpurina que resucitó a la televisión pública

Imagina la escena. Es un sábado por la noche de 2021. En el salón de una casa promedio, la televisión pública emite una gala que huele a naftalina y a decorados reciclados de los noventa. En el sofá, nadie mira la pantalla; el aburrimiento es casi físico. Ahora, avanza la cinta hasta enero de 2022.

El mismo salón, pero la energía ha cambiado. Hay gritos. Hay indignación en Twitter. Hay una abuela preguntando por qué esa chica baila así y un nieto explicando qué es el slomo. RTVE no acababa de lanzar un programa musical; acababa de recuperar el pulso.

La historia del Benidorm Fest no es la de un simple certamen de canciones. Es la crónica de cómo un gigante dormido (y burocrático) entendió, casi por accidente, que para sobrevivir en la era del streaming no necesitaba más documentales sobre la fauna ibérica, sino relevancia cultural.

El éxito no se midió en cuota de pantalla, sino en la capacidad de generar una conversación que saltó del sofá al Congreso de los Diputados.

De la caspa al hype: Anatomía de un milagro

Durante años, la relación de España con Eurovisión y su preselección fue, siendo generosos, tóxica. Era ese trámite vergonzoso que se hacía por cumplir. Pero la estrategia cambió radicalmente. Se dejó de tratar a la audiencia como un ente pasivo y se le invitó a formar parte de una narrativa (o de un reality encubierto, si somos cínicos).

¿Qué cambió realmente en los despachos de Prado del Rey?

VariableLa Vieja Guardia (Pre-2022)La Era Benidorm
SelecciónDedazo o galas low-costFestival con identidad propia
TargetNostálgicos y jubiladosGeneración Z y Twitter España
Narrativa"Lo importante es participar""Queremos el Micrófono de Cristal"
ImpactoIndiferencia nacionalDebate de Estado

Más allá de la música: El espejo social

Lo fascinante no son las canciones (que oscilan entre obras maestras y despropósitos encantadores), sino lo que proyectan. El Benidorm Fest se convirtió en un campo de batalla cultural. Tuvimos a Tanxugueiras poniendo las lenguas cooficiales en el prime time, obligando a Madrid a mirar hacia la periferia folclórica sin condescendencia.

Luego llegó Zorra de Nebulossa. ¿Recordáis el caos? (Imposible no hacerlo). De repente, la televisión pública estaba financiando una performance que resignificaba un insulto machista en horario de máxima audiencia. Eso no es entretenimiento; es sociología pop. La televisión pública cumplió su mandato de servicio público de la forma más inesperada: provocando.

¿Un espejismo o el nuevo estándar?

Pero no nos engañemos con la euforia del momento. El "Efecto Benidorm" tiene un reverso peligroso: la adicción al drama. La audiencia que ha recuperado RTVE es volátil, infiel y cruel. Exigen sangre digital y polémica constante.

La pregunta que queda flotando en el aire, mientras se desmontan los escenarios en la costa alicantina, es si este modelo es sostenible sin la inyección constante de controversia. ¿Puede la televisión pública mantener el interés sin convertir a sus artistas en carne de cañón para las redes sociales? De momento, el paciente ha revivido. Ahora falta ver si le dan el alta o si vivirá conectado a la máquina del hype eternamente.

SN
Sofía NavarroPeriodista

Periodista especializado en Cultura. Apasionado por el análisis de las tendencias actuales.