El "sacrificio" de Salomé Pradas: ¿Cortafuegos político o justicia tardía?
Su salida del Consell no es solo un cese; es un síntoma. Mientras Valencia intenta limpiar el lodo, la política busca limpiar su imagen sacrificando peones para salvar al rey.

Al final, la cuerda se rompió por el lado más evidente. La destitución de Salomé Pradas como consellera de Justicia e Interior era tan previsible que casi carece de impacto noticioso. Sin embargo, quedarse en el titular del cese es comprar la mercancía averiada que nos venden desde los despachos de comunicación de la Generalitat Valenciana.
Lo que estamos presenciando no es una asunción de responsabilidades ejemplar; es una operación quirúrgica de control de daños diseñada para que la gangrena no llegue a la cabeza (la de Carlos Mazón).
El problema no es solo que Pradas admitiera desconocer el sistema de alertas masivas hasta las 20:00 horas del día de la catástrofe; el problema es que el sistema la mantuvo en el cargo durante semanas después de esa confesión.
¿Alguien se cree realmente que en una estructura jerárquica moderna, la ignorancia de un conseller es un hecho aislado? (Permítanme dudarlo). La gestión de la DANA ha desnudado una maquinaria oxidada donde la incompetencia técnica se disfraza de fatalidad climática.
La cronología de la negligencia
Para entender por qué el despido de Pradas sabe a poco, hay que mirar el reloj. No el de ahora, sino el de aquel martes fatídico. La política tiene sus tiempos, pero el agua no espera a que se termine la reunión.
| Momento | Realidad en la calle | Realidad en el despacho |
|---|---|---|
| Mediodía trágico | Barrancos desbordándose y alertas rojas de AEMET. | Rutina administrativa y falta de mando único. |
| 20:12 horas | Pueblos enteros ya bajo el agua. | Se envía el sistema ES-Alert (que Pradas acababa de "descubrir"). |
| Semanas después | Indignación ciudadana y reconstrucción civil. | Cese oficial de Pradas para blindar a Mazón. |
La narrativa oficial intenta decirnos que con la salida de Pradas y la entrada de nuevos perfiles técnicos se "reconstruye" el gobierno. ¿De verdad? Cambiar las piezas del tablero no cambia las reglas del juego si el capitán sigue jugando a la defensiva.
Pradas ha sido el fusible perfecto. Su declaración sobre el desconocimiento de la tecnología de alertas fue un suicidio político televisado, sí, pero también fue de una honestidad brutal que rara vez vemos. Nos dijo, sin querer, que el emperador estaba desnudo. Que la seguridad de miles de personas dependía de alguien que no había leído el manual de instrucciones. ¿Cuántos otros altos cargos están ahora mismo firmando papeles sin saber dónde está el extintor?
La rendición de cuentas no termina con una carta de despido y un traspaso de cartera. Eso es burocracia. La verdadera responsabilidad política exigiría responder a una pregunta que nadie en el Palau quiere oír: ¿Quién puso a Pradas ahí y por qué no supervisó que supiera hacer su trabajo antes de que el cielo se cayera sobre Valencia?