Deporte

¿Gigante dormido o hipoteca de cristal? La verdad financiera del Betis

Mientras el Benito Villamarín ruge, los despachos sudan. Detrás del 'Manque pierda' se esconde una operación de ingeniería financiera con Goldman Sachs y una deuda que desafía la gravedad.

SD
Sergio DuranPeriodista
14 de enero de 2026, 21:023 min de lectura
¿Gigante dormido o hipoteca de cristal? La verdad financiera del Betis

Dicen que el fútbol es pasión, irracionalidad y ese sentimiento inexplicable que recorre la espina dorsal cuando suenan los primeros acordes del himno. Pero si apagamos la megafonía y encendemos las hojas de cálculo, la melodía cambia drásticamente. El Real Betis Balompié vive hoy una dicotomía fascinante: es un coloso social que camina sobre un alambre financiero extremadamente fino. La narrativa oficial habla de crecimiento, de marcas globales y de estadios futuristas; la calculadora, sin embargo, parpadea en rojo.

Hablemos claro de la reciente ampliación de capital. Se vendió como el paso definitivo para la consolidación, un movimiento de fuerza de la directiva de Ángel Haro y López Catalán. ¿La realidad? Fue un balón de oxígeno imprescindible. Sin esos casi 43 millones de euros, el club coqueteaba peligrosamente con el colapso operativo y un límite salarial estrangulado. No fue una inversión para fichar a la próxima estrella mundial, fue dinero para pagar la luz y evitar que la maquinaria se gripara.

«El 'Manque pierda' es un lema precioso para la grada, pero los acreedores internacionales no entienden de romanticismos, solo de plazos y garantías».

El verdadero elefante en la habitación lleva el sello de Goldman Sachs. El acuerdo de refinanciación de 125 millones de euros se celebró como un triunfo de gestión, y en cierto modo lo es: cambiar deuda a corto plazo (asfixiante) por deuda a largo plazo (manejable) es de primero de economía. Pero no nos engañemos, esto coloca al club en un escenario donde el margen de error deportivo es inexistente. El club ha hipotecado sus flujos de caja futuros confiando en que la pelota siempre entrará.

ConceptoLa Cifra RealLo que implica
Deuda Neta Aprox.~207 M€Una losa que exige vender jugadores cada verano.
Coste Nuevo Estadio~262 M€La gran apuesta. Si los ingresos no se duplican como prometen, el modelo cruje.
Superávit 24/255,5 M€Un margen de beneficio mínimo sostenido por Europa.

Y luego está el faraónico proyecto del Nuevo Benito Villamarín. Con un coste que ha escalado hasta rondar los 262 millones de euros, se presenta como la panacea que duplicará los ingresos por ticketing y explotación comercial. Es la teoría del "estadio multipropósito" que todos los clubes persiguen ahora como el Santo Grial. ¿Pero qué pasa si la demanda turística o corporativa no cumple las expectativas en una ciudad ya saturada de ofertas? El hormigón no mete goles, pero cobra facturas.

La gestión actual ha profesionalizado el club, nadie lo duda. Han sacado al Betis de las tinieblas de la era Lopera y lo han vestido de limpio para pasearlo por Europa. Pero el precio ha sido convertir la entidad en una corporación apalancada que depende, casi exclusivamente, de generar plusvalías por ventas de jugadores y de que el proyecto del estadio funcione como un reloj suizo desde el día uno. ¿Es sostenible este modelo de crecimiento perpetuo basado en deuda? ¿O estamos ante una burbuja verde a punto de encontrar su alfiler?

SD
Sergio DuranPeriodista

Periodista especializado en Deporte. Apasionado por el análisis de las tendencias actuales.