La abrupta caída del exbaloncestista en Vox Murcia no es una simple crisis interna. Es el retrato de una purga teledirigida que expone la farsa del mérito político.
Era el elegido para limpiar la imagen del partido tras la caída de Ábalos y Cerdán. Hoy, Borja Cabezón protagoniza el guion que juró combatir: sociedades instrumentales, testaferros costarricenses y una 'transparencia' que cotiza en Londres.
Su salida del Consell no es solo un cese; es un síntoma. Mientras Valencia intenta limpiar el lodo, la política busca limpiar su imagen sacrificando peones para salvar al rey.