Telefónica juega su última carta para no ser irrelevante en la guerra del streaming: convertirse en el anillo único que las gobierne a todas. ¿Pero es comodidad o un impuesto revolucionario al espectador fatigado?
Olvidad las guerras del streaming que os vendieron. Mientras todos peleaban por suscriptores globales, en España se cocinaba una estrategia diferente: convertir una 'utility' en la casa del autor.
Nos vendieron el funeral de la televisión lineal, pero las gráficas esconden una verdad incómoda: cuando el mundo arde, nadie abre Netflix. Todos teclean lo mismo.
Mientras medio país busca obsesivamente el 'avance semanal' en Google, analizamos si el éxito del culebrón de época es el renacer de RTVE o simplemente un costoso parche narrativo para maquillar las audiencias de una televisión en crisis.
Nadie lo vio venir en los despachos de Silicon Valley. Mientras todos miraban el precio de las acciones de Disney, la verdadera revolución del streaming se cocinaba en Prado del Rey con cero euros y mucha audacia.
Telefónica juega a ser el 'anillo único' del streaming para detener la hemorragia de la televisión de pago. Pero con la competencia tirando los precios por los suelos, su estrategia de 9,99€ empieza a parecer un lujo difícil de justificar.
Mientras las plataformas fichan por número de 'likes', ella vuelve a la UCI o al desierto de Aral. Crónica de una actriz que, paradójicamente, brilla más cuanto más se esconde.
Mientras las plataformas de streaming intentan predecir tu próximo deseo, la radio tradicional juega una carta que la tecnología no puede replicar: el caos reconfortante del tiempo real.
Olvida el show de medio tiempo. Lo que se está cocinando entre Nueva York y la Castellana no es solo un partido: es el rediseño total de cómo consumes deporte. Te cuento lo que no salió en la nota de prensa.
No llamen a esto un simple 'regreso'. En los despachos de las productoras se habla de una estrategia calculada: la reactivación de un icono para una audiencia que tiene la tarjeta de crédito pero ya no mira televisión abierta.
Olviden al viejo Hollywood. Can Yaman no es solo un actor turco; es la primera superestrella diseñada quirúrgicamente para la era del 'binge-watching'. Te cuento cómo funciona la maquinaria.
De reina del prime time en los 2000 a podcaster de salud mental y musa autonómica. ¿Es la trayectoria de Carolina Ferre un triunfo de adaptación o el síntoma de una industria que ya no fabrica estrellas duraderas?