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Diario AS y el lucrativo negocio de incendiar el fútbol español

Detrás de las portadas incendiarias y los gritos en tertulias hay una fórmula fría y calculada. El 'periodismo de bufanda' no es un accidente pasional, es el modelo de negocio más rentable de la prensa deportiva.

MB
Mehdi Ben ArfaJournaliste
11 mars 2026 à 23:053 min de lecture
Diario AS y el lucrativo negocio de incendiar el fútbol español

Si alguna vez te logras colar en una reunión de pauta de la prensa deportiva madrileña a primera hora de la mañana, te darás cuenta rápido de una cosa: nadie habla de táctica. No se discute el falso nueve, ni la presión en bloque alto. Se discute de sangre. De agravios. De cómo afilar el cuchillo para que el 'click' del lector sea casi un acto reflejo impulsado por la rabia.

¿Cuándo dejó Diario AS de ser una simple cabecera de crónicas para convertirse en la trinchera oficial del madridismo más visceral? La respuesta exige mirar más allá del césped. Exige entender los pasillos donde las métricas de tráfico web dictan la línea editorial.

Durante años, la guerra por los quioscos contra su eterno rival, Marca, obligó a AS a buscar un factor diferencial. No podían competir siempre en exclusivas de fichajes. Así que decidieron monopolizar otra emoción humana mucho más potente: el sentimiento de injusticia (y su consecuente sed de revancha).

"No vendemos análisis deportivo, vendemos indignación diaria. El hincha que entra a nuestra web no quiere entender por qué su equipo jugó mal; quiere saber a quién odiar hoy".

Esa frase, susurrada a menudo en los corrillos de la profesión, resume a la perfección el ecosistema actual. Figuras como Tomás Roncero dejaron de ser meros cronistas para elevarse a la categoría de 'hooligans con teclado'. Su rol no es informar. Su rol es validar emocionalmente al aficionado que busca una palmadita en la espalda tras una derrota, o un altavoz para mofarse del FC Barcelona tras una victoria.

Pero, ¿qué es lo que poco se dice sobre esta estrategia? La víctima colateral no es el equipo rival. Es el propio coeficiente intelectual del debate futbolístico español.

Hemos sustituido el análisis del juego por el análisis forense de un frame del VAR. Se ha creado una realidad paralela donde cada penalti pitado o ignorado forma parte de una conjura cósmica. La línea editorial de AS ha sido pionera en legitimar este relato conspiranoico, algo que ha permeado no solo a los bares, sino a las mismísimas ruedas de prensa de los entrenadores.

👀 ¿Cuál fue la chispa original de este incendio?
El famoso 'Villarato'. Un término acuñado por el exdirector Alfredo Relaño que sirvió como piedra filosofal de la polarización. Transformó errores arbitrales aleatorios en una conspiración institucionalizada, dando a los lectores un enemigo invisible y omnipresente al que culpar de cualquier fracaso. Brillante a nivel de marketing; letal para la cordura deportiva.

Hoy, el modelo es tan exitoso que resulta irreversible. La polarización genera engagement, el engagement trae anunciantes, y los anunciantes pagan las nóminas. No esperes que mañana la portada explique cómo un equipo superó tácticamente a otro. Espera letras mayúsculas, signos de exclamación y la promesa de un escándalo que te obligue a hacer scroll.

Al final del día, el negocio no va de contar historias sobre un balón rodando. Va de asegurarse de que tú, estés en el bando que estés, te vayas a la cama lo suficientemente enfadado como para volver a comprar el periódico mañana.

MB
Mehdi Ben ArfaJournaliste

Tactique, stats et mauvaise foi. Le sport se joue sur le terrain, mais se gagne dans les commentaires. Analyse du jeu, du vestiaire et des tribunes.