¿Fortaleza digital o colador 2.0? La verdad incómoda de la app Unicaja
Entre caídas sistémicas y una oleada de smishing que burla sus propios canales, la aplicación de Unicaja se ha convertido en el caso de estudio perfecto de lo que no debe ser una transformación digital bancaria.

Nos vendieron la banca digital como la liberación definitiva: adiós a las colas, adiós a los horarios de oficina y control total desde el bolsillo. Sobre el papel, la propuesta de Unicaja Banco suena impecable. Sin embargo, para miles de usuarios provenientes de la fusión con Liberbank, la realidad se parece más a una carrera de obstáculos que a una experiencia fluida. ¿Es aceptable que en pleno 2026 (o finales de 2025) consultar el saldo siga siendo una lotería?
No estamos hablando de pequeños glitches estéticos. Hablamos de una crisis de confianza estructural.
«La digitalización no consiste en cerrar oficinas para obligar al cliente a usar una app que se cuelga los días de pago.»
El mito de la disponibilidad 24/7
Cualquier manual de UX (Experiencia de Usuario) establece la disponibilidad como el pilar sagrado. Si la app no abre, el diseño no importa. Aquí es donde el relato oficial de Unicaja choca frontalmente con los datos de Downdetector. Los picos de incidencias no son casuales; suelen coincidir con los momentos críticos: finales de mes, cobro de pensiones o campañas como el Black Friday.
¿Por qué ocurre esto? (Aquí entra la sospecha técnica). La integración de los sistemas de Liberbank, vendida como un «éxito tecnológico», dejó costuras visibles. No es simplemente que el servidor se sature; es que la arquitectura parece incapaz de gestionar la carga heredada sin tropezar. Para el usuario, el mensaje es claro: tu dinero es tuyo, pero solo cuando la app te deje verlo.
| Promesa Corporativa | Realidad del Usuario |
|---|---|
| "Banca intuitiva y ágil" | Menús laberínticos y tiempos de carga que invitan a cerrar la sesión. |
| "Seguridad de vanguardia" | Vulnerabilidad ante SMS Spoofing (mensajes falsos en el hilo oficial). |
| "Atención personalizada" | Chatbots bucle y esperas telefónicas mientras la app está caída. |
La ruleta rusa del Smishing
Pero si la usabilidad es frustrante, la seguridad es alarmante. Unicaja ha estado en el ojo del huracán por una sofisticada campaña de smishing. Lo terrorífico no es que los estafadores envíen SMS falsos; es que estos mensajes aparecen dentro del mismo hilo de chat que los SMS legítimos del banco. ¿Cómo es posible técnicamente?
👀 ¿Por qué el móvil no detecta el fraude?
Se llama SMS Spoofing. Los atacantes utilizan servicios de mensajería que permiten editar el campo del remitente (Sender ID) con el nombre exacto "Unicaja". Los sistemas operativos móviles (iOS y Android) agrupan los mensajes por nombre, no por origen criptográfico real. Resultado: el mensaje de "Acceso no autorizado" aparece justo debajo de tu código de confirmación real de ayer. Una trampa perfecta.
La postura inicial del banco ha sido, a menudo, culpar a la «negligencia» del cliente. Sin embargo, sentencias recientes (como la de la Audiencia Provincial de Oviedo en enero de 2025) están cambiando el guion, obligando a la entidad a devolver los fondos. El argumento judicial es demoledor: si el banco impone el canal digital para ahorrar costes, debe garantizar una seguridad blindada, no un colador.
¿Qué cambia realmente esto?
El caso de la app de Unicaja no es anecdótico; es un síntoma de un sector que priorizó el cierre de sucursales sobre la robustez del código. Para el usuario de a pie, la lección es amarga: la lealtad bancaria ya no depende del trato humano, sino de que la aplicación no se cuelgue cuando necesitas hacer un Bizum de urgencia.
Quizás la verdadera pregunta no es cuándo arreglarán la app, sino cuánto tardarán los usuarios en darse cuenta de que, en la banca digital, la paciencia es un activo que se deprecia muy rápido.
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