Paco Jémez: La mentira más hermosa (y rentable) del fútbol español
Nos vendieron que perder jugando bien era mejor que ganar jugando mal. Paco Jémez construyó una carrera sobre esa falacia estética, convirtiéndose en el mártir favorito de una prensa sedienta de titulares y huérfana de Guardiola.

Hay una especie de amnesia colectiva cuando hablamos de Paco Jémez. Se le trata con la reverencia de un revolucionario táctico, un Che Guevara de los banquillos que prefiere morir de pie (con la defensa en el medio campo) que vivir de rodillas (colgándose del larguero). Pero si apagamos el ruido de las ruedas de prensa virales y miramos la hoja de cálculo, la realidad es mucho más fría. Y, honestamente, bastante menos romántica.
El 'Jemezismo' no es un sistema táctico; es una marca personal.
Durante años, el fútbol español compró la mercancía averiada de que el resultado es secundario si la propuesta es valiente. Paco fue el abanderado perfecto. ¿Por qué? Porque daba espectáculo. Sus equipos no jugaban partidos, protagonizaban tiroteos en el OK Corral donde, curiosamente, casi siempre acababan ellos con los balazos en el pecho. Pero qué bien quedaba en los resúmenes de televisión.
“Prefiero perder un partido 5-0 que cinco partidos 1-0.” — El mantra que suena heroico hasta que miras la tabla de clasificación y ves el descenso acechando.
El problema no es la valentía. El problema es la inmolación sistemática disfrazada de principio moral. Hemos confundido la incapacidad para adaptarse a los recursos de la plantilla con una 'integridad inquebrantable'. Si tienes a los centrales del Rayo Vallecano o del Granada (con todo el respeto), pedirles que jueguen a 50 metros de su portería ante delanteros de élite no es valentía. Es una negligencia profesional que se vende como arte.
La contabilidad del caos
Vamos a dejar de lado la lírica y miremos los números. Porque las sensaciones se las lleva el viento, pero los descensos se quedan en el historial.
| Concepto | La Realidad Jemezista | La Narrativa Oficial |
|---|---|---|
| Estilo | Posesión estéril y defensa suicida | "Fútbol champán" de autor |
| Resultados | Descensos y destituciones frecuentes | Víctima de plantillas limitadas |
| Legado | Ruedas de prensa memorables | Un incomprendido del sistema |
Lo fascinante es cómo su figura ha sobrevivido a los resultados. En México, con Cruz Azul, duró un suspiro. En Las Palmas, la cosa no cuajó. En Ibiza, más de lo mismo. Y sin embargo, cada vez que un banquillo de Primera está caliente, su nombre suena. ¿Por qué? Porque el fútbol moderno es, ante todo, entretenimiento. Y Paco garantiza que no te aburrirás, aunque sea por el morbo de ver el accidente de coche a cámara lenta.
¿Es un mal entrenador? No necesariamente. Es un entrenador de nicho que se vendió como mainstream. Su método funciona para agitar árboles, para despertar vestuarios dormidos a base de gritos y exigencia física extrema. Pero la táctica... ay, la táctica. El fútbol de hoy, dominado por el análisis de datos y la minimización de riesgos, ha pasado por encima del 'Jemezismo'. Los equipos de Klopp o Guardiola presionan arriba, sí, pero con una red de seguridad matemática. Paco salta sin red y luego nos culpa por mirar la caída.
Quizás sea hora de admitir que nos gusta Paco Jémez no por lo que gana, sino porque representa esa rebeldía irracional que todos querríamos tener en nuestros trabajos: mandar al jefe al diablo, hacer las cosas a nuestra manera y, cuando todo explota, salir por la puerta grande diciendo que los demás no entendieron nuestra genialidad.
Tactique, stats et mauvaise foi. Le sport se joue sur le terrain, mais se gagne dans les commentaires. Analyse du jeu, du vestiaire et des tribunes.

