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El secuestro del ahora: ¿Por qué grabamos conciertos que jamás volveremos a ver?

Nos hemos convertido en los archiveros compulsivos de una vida que olvidamos vivir mientras sucede. ¿Tu memoria reside en tu cerebro o en un servidor de California?

SA
Siti Aminah
22 Januari 2026 pukul 08.013 menit baca
El secuestro del ahora: ¿Por qué grabamos conciertos que jamás volveremos a ver?

Sucedió el pasado martes en un restaurante de moda. Una pareja joven recibía sus platos: una composición arquitectónica de vieiras y espuma de cítricos. Antes de que el aroma llegara siquiera a sus narices, cuatro manos se movieron en sincronía perfecta hacia los bolsillos. Click. Flash. Story. Solo después de validar el encuadre y aplicar el filtro correcto, se miraron a los ojos (o quizás miraron las notificaciones de los primeros likes). El plato ya estaba tibio.

Esta escena, tan banal que ya ni nos chirría, es el síntoma de una patología colectiva: el síndrome del documentalista ausente. Hemos aceptado, sin leer la letra pequeña, un contrato faustiano donde la prueba de la experiencia vale más que la experiencia misma.

La fotografía es una forma de no mirar. O al menos, una forma de mirar solo para poseer.

¿Cuándo fue la última vez que viste un atardecer sin sentir la urgencia táctil de capturarlo? La paradoja es cruel: las herramientas diseñadas para ahorrarnos tiempo (ese correo que se envía solo, la compra en un clic) nos han robado la sensación de tenerlo. El tiempo ya no fluye; se fragmenta en lo que los sociólogos llaman "confeti de tiempo", esos micro-momentos muertos que llenamos frenéticamente con scroll infinito para no enfrentarnos al vacío.

No es solo una cuestión de mala educación o de "millennials pegados a la pantalla" (que también). Es un rediseño cognitivo. Al delegar nuestra memoria a la galería del teléfono, nuestro cerebro deja de esforzarse en recordar los detalles sensoriales. ¿Para qué retener el olor de la lluvia si tienes un vídeo en 4K? El problema es que el vídeo no huele.

👀 ¿Por qué sentimos que el tiempo pasa más rápido ahora?

No es solo que te haces mayor. Es la novedad constante. Nuestro cerebro mide el tiempo basándose en la cantidad de información nueva que procesa. Cuando éramos niños, todo era nuevo, y un verano duraba una eternidad. En el scroll infinito, aunque ves mucho contenido, la experiencia es repetitiva y pasiva. El cerebro comprime esos periodos vacíos, haciendo que tres horas en TikTok se sientan como quince minutos. Has "gastado" tiempo, pero no has creado memoria.

La inmediatez digital nos ha vendido la mentira de que podemos estar en todas partes. Spoiler: no podemos. Al intentar estar en el concierto y en el chat de grupo comentando el concierto, no estamos en ninguno. Nos convertimos en fantasmas de nuestra propia biografía, presentes físicamente pero espectrales en atención.

Recuperar el presente no requiere un retiro de silencio en el Tíbet ni tirar el iPhone al río. Empieza por una rebeldía minúscula: la próxima vez que ocurra algo maravilloso, deja las manos quietas. Míralo. Deja que se termine. Y acepta que, si no lo grabas, seguirá habiendo sucedido. Solo que esta vez, el recuerdo será tuyo, no de la nube.

SA
Siti Aminah

Jurnalis yang berspesialisasi dalam Masyarakat. Bersemangat menganalisis tren terkini.