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Los Hispanos, el fantasma de Austria y el zapping nacional: anatomía de una revancha invisible

España exorciza sus demonios del 2024 ante Austria en el Europeo, pero la verdadera batalla no fue en la pista de Herning, sino contra el algoritmo que decide qué deporte importa un sábado por la noche.

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Taufik Rahman
17 Januari 2026 pukul 23.024 menit baca
Los Hispanos, el fantasma de Austria y el zapping nacional: anatomía de una revancha invisible

Imagina por un segundo que estás en el Jyske Bank Boxen de Herning. Huele a resina (ese pegamento que los jugadores de balonmano usan como si fuera agua bendita) y a tensión fría, de esa que se te mete en los huesos cuando sabes que tu rival no es solo un equipo, sino un trauma.

Es 17 de enero de 2026. Enfrente está Austria. Sí, la misma Austria que hace exactamente dos años, en Mannheim, mandó a España a casa en la primera fase con un empate agónico (33-33). Aquella tarde, el balonmano español se miró al espejo y vio su propia fragilidad. Hoy, el espejo ha devuelto otra imagen: un 30-25 rotundo, una defensa que mordía y un Sergey Hernández que parecía tener más extremidades que un pulpo.

Pero mientras los 'Hispanos' sudaban la gota gorda para espantar fantasmas, en España la conversación giraba en torno a... ¿qué? ¿El mercado de invierno de fútbol? ¿La última polémica del VAR? Este partido es el ejemplo perfecto de nuestra esquizofrenia deportiva: somos capaces de exigir el Oro olímpico a gente cuyo nombre apenas recordamos en año impar.

⚡ Lo esencial

España ha vencido a Austria (30-25) en el Europeo 2026, asegurando prácticamente su pase a la Main Round. Es una victoria con sabor a redención tras el desastre del Europeo 2024. Sin embargo, el impacto mediático sigue siendo inversamente proporcional al éxito de una selección que es, objetivamente, la más fiable del deporte español en la última década.

La memoria selectiva del aficionado medio

Jordi Ribera, ese alquimista tranquilo que dirige la selección, lo sabe. Sus chicos no venden camisetas como Lamine Yamal, pero llenan vitrinas. El partido de hoy ha tenido esa narrativa de thriller psicológico que Netflix envidiaría. Austria empezó fuerte, recordando viejas pesadillas, pero esta vez España no colapsó. Aleix Gómez voló por el extremo y la defensa 6:0 se cerró como una persiana metálica en hora punta.

¿Por qué nos cuesta tanto conectar con esta épica si no hay una medalla colgada al cuello? Quizás porque el balonmano es demasiado honesto para la era del clickbait. Aquí no hay peinados estrafalarios ni declaraciones incendiarias en zona mixta; hay golpes, bloqueos y una solidaridad obrera que no cabe en un TikTok de 15 segundos.

👀 ¿Por qué Austria era el 'Coco'?

En el Europeo de 2024, España llegaba como favorita y Austria, con una generación dorada liderada por Mykola Bilyk, expuso las carencias defensivas de los Hispanos. Aquel empate 33-33 no fue solo un resultado; fue el fin de una racha histórica de semifinales consecutivas. Hoy, ganarles no era solo sumar dos puntos, era recuperar el respeto en el patio del colegio europeo.

El silencio atronador del éxito

Lo curioso de esta victoria ante Austria es cómo desnuda el funcionamiento de nuestra maquinaria mediática. Si España hubiera perdido hoy, los titulares hablarían de "crisis", "fin de ciclo" y "fracaso". Al ganar, y hacerlo con autoridad, la noticia se desliza suavemente hacia la parte baja de las portadas digitales (si es que llega).

Es el castigo por la excelencia rutinaria. Nos hemos acostumbrado tanto a que los Hispanos ganen (dos oros europeos, dos bronces olímpicos recientes) que la fase de grupos nos parece un trámite burocrático. Grave error. En el balonmano moderno, donde cualquiera te pinta la cara (pregúntenle a Francia o Croacia), ganar a un equipo físico y ordenado como el austriaco es una declaración de intenciones.

"Esta España defiende con todo y bien, valla eléctrica para los rivales." — Crónica de la jornada

¿Qué cambia realmente esto?

Este 30-25 cambia el chip. España ya no juega con miedo a perder, sino con hambre de ganar. Sergey Hernández, bajo palos, ha demostrado que hay vida y milagros. Pero fuera de la pista, poco cambiará hasta que lleguen las semifinales. Seguiremos viviendo en esa paradoja: un país que respira deporte pero que a menudo solo exhala fútbol.

Los que estuvieron hoy pegados a la pantalla (probablemente en un canal secundario o una app de streaming) vieron algo más que un partido: vieron la resiliencia de un grupo que, en silencio, sigue construyendo la leyenda más sólida y menos cantada de nuestro deporte.

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Taufik Rahman

Jurnalis yang berspesialisasi dalam Olahraga. Bersemangat menganalisis tren terkini.