Sociedad

Alicante y el fuego: ¿Estamos mirando el mapa equivocado?

Dos tragedias en una semana y una alerta eólica perpetua. Mientras la administración presume de planes digitales, la realidad del parque inmobiliario envejecido y el clima extremo reducen las promesas a cenizas.

MG
María GarcíaPeriodista
16 de febrero de 2026, 11:013 min de lectura
Alicante y el fuego: ¿Estamos mirando el mapa equivocado?

La semana pasada fueron dos muertos en Jávea. Hoy, el pánico y la intoxicación por humo en las viviendas sociales del barrio Miguel Hernández. Si unimos los puntos, la línea que aparece no es la de una «gestión inteligente del territorio», sino la de una vulnerabilidad estructural que nos negamos a mirar a la cara. ¿De qué sirve tener drones vigilando el monte si el techo de 1948 sobre tu cabeza es una caja de cerillas esperando una chispa?

Resulta casi insultante leer los comunicados oficiales sobre la «preemergencia extrema» por vientos mientras se ignora la pólvora que tenemos dentro de casa. La narrativa oficial nos vende una Alicante resiliente, blindada por el nuevo plan de Edificios de Gran Altura (EGA) y bases de datos digitalizadas. Suena fantástico en un PowerPoint. Pero el fuego no lee PowerPoints.

⚡ Lo esencial

  • La trampa de la novedad: Tras la tragedia de Campanar, nos obsesionamos con los revestimientos modernos, ignorando el peligro real del parque inmobiliario antiguo (como en Jávea y Miguel Hernández).
  • El factor viento: Las alertas por rachas de poniente se han vuelto crónicas, convirtiendo cualquier descuido doméstico en un incendio incontrolable en minutos.
  • Desigualdad térmica: Los planes de prevención protegen el turismo y la obra nueva; los barrios humildes con estructuras de madera y cableado obsoleto quedan en un punto ciego.

Hablemos claro: hay una desconexión brutal entre el riesgo percibido y el riesgo real. Nos fascinan las imágenes apocalípticas de grandes incendios forestales —que sin duda son una amenaza existencial para el litoral levantino—, pero olvidamos que la trampa mortal suele ser mucho más banal. En Jávea, la escalera se convirtió en una chimenea letal. En Miguel Hernández, la antigüedad de los materiales hizo el resto.

«La prevención en papel aguanta todo, incluso huracanes. Pero cuando el viento real sopla a 90 km/h, la burocracia no sirve de cortafuegos.»

¿Es la costa levantina una bomba de relojería? Posiblemente, pero no solo por el cambio climático. Es por un urbanismo que ha envejecido mal y una gestión que prefiere inaugurar 'Smart Cities' antes que rehabilitar infraestructuras básicas de los años 50.

VariableNarrativa OficialRealidad a pie de calle
Foco de RiesgoIncendios forestales masivos (IF)Micro-incendios urbanos en fincas antiguas
Solución PropuestaDigitalización, Drones, IARevisión de calderas y vigas de madera
Víctimas"Evacuaciones preventivas"Residentes atrapados en su propio edificio

Lo que nadie dice en voz alta es que la gentrificación y la especulación turística también juegan un rol aquí. Rehabilitamos fachadas para el Airbnb, pero ¿revisamos las instalaciones eléctricas de los bloques de vecinos de toda la vida? La respuesta está en las urgencias del hospital hoy.

Alicante necesita dejar de mirar al cielo esperando al hidroavión y empezar a mirar los cimientos de sus propios barrios. Porque la próxima señal de alarma no vendrá de un satélite, sino del cuadro de luces de tu vecino.

MG
María GarcíaPeriodista

Periodista especializado en Sociedad. Apasionado por el análisis de las tendencias actuales.