Choclán: El hombre al que llaman los poderosos cuando el guion se tuerce
Julio Iglesias acaba de ficharlo y media España tiembla. José Antonio Choclán no busca cámaras, las apaga. Así opera el exjuez que convirtió el silencio técnico en el arma más letal de la Audiencia Nacional.

En los reservados de los restaurantes de la calle Jorge Juan, donde se deciden más sentencias que en los juzgados, hay una regla no escrita: si quieres salir en televisión, contrata a un abogado tertuliano; si quieres salir absuelto (o con una multa que puedas pagar), llama a Choclán.
El reciente fichaje por parte de Julio Iglesias —en plena tormenta mediática por las denuncias de sus empleadas— confirma lo que muchos en el sector sabemos pero pocos dicen en voz alta. Cuando una celebridad marca el número del despacho de José Antonio Choclán, no está buscando demostrar su inocencia a los cuatro vientos. Está comprando un cortafuegos.
¿Por qué él? (Y no otro de los grandes nombres de la Milla de Oro madrileña). Porque Choclán juega con ventaja: él diseñó el tablero.
El exmagistrado que hackeó el sistema
Hay una ironía deliciosa en su figura. Fue magistrado de la Audiencia Nacional, redactó sentencias implacables (como la del caso Banesto contra Mario Conde) y ahora, desde el otro lado de la trinchera, desmonta los mismos argumentos que él ayudó a cimentar. Conoce las grietas del edificio porque él puso los ladrillos.
No esperen verle gritando "¡Protesto!" en un vídeo viral de TikTok. Su estilo es el de la cirugía de precisión. Mientras otros letrados montan ruedas de prensa en las escaleras de la Plaza de la Villa de París, Choclán negocia en los despachos de la Fiscalía Anticorrupción. ¿Su especialidad? La conformidad. Ese eufemismo técnico para decir: "Paga, admite lo mínimo y vete a casa sin pisar la cárcel".
La justicia VIP: ¿Inocencia o Gestión de Daños?
Aquí entramos en el terreno pantanoso. La figura de Choclán revela una verdad incómoda sobre nuestra justicia moderna: para las élites, el proceso penal ya no es un juicio moral, es una gestión de riesgos corporativos. Cristiano Ronaldo no le contrató para que convenciese al mundo de que era un santo tributario; le contrató para firmar un cheque, cerrar el expediente y volver a marcar goles.
👀 ¿Qué es lo que realmente vende Choclán?
No vende absoluciones mágicas. Vende tiempo y silencio. Su estrategia suele basarse en dilatar procesos complejos y buscar nulidades técnicas que fuercen a la Fiscalía a pactar. Es el arquitecto de la salida de emergencia: costosa, estrecha, pero efectiva para evitar la foto tras los barrotes.
Lo que cambia con este fenómeno es la percepción pública. Ver a políticos de la trama Gürtel, Púnica o Lezo, y a futbolistas de élite compartir abogado crea una extraña cofradía de intocables. Nos enseña que, en ciertos niveles, la ideología o la profesión importan menos que la capacidad de pagar una defensa de boutique.
¿Quién pierde en este espectáculo de tecnicismos? Quizás la sensación de justicia del ciudadano de a pie, que ve cómo los grandes casos se resuelven con pactos de despacho y no con sentencias ejemplarizantes. Choclán no es el villano, ni el héroe; es el operador más eficiente de un sistema que permite convertir la justicia en una transacción.
Y mientras escribo esto, es probable que su teléfono esté sonando otra vez. Al otro lado, alguien muy poderoso acaba de darse cuenta de que el dinero no da la felicidad, pero paga a quien puede salvarte la libertad.


