Cultura

El 'Efecto Giró': Cuando la neurosis ilustrada tumba al algoritmo

Dicen en los pasillos de Prado del Rey que nadie entendía el piloto, pero todos se quedaron mirando. Así fue cómo un editor de moda con verborrea supersónica dinamitó la rigidez de la parrilla nacional sin pedir permiso.

AF
Artie FartyPeriodista
12 de enero de 2026, 10:213 min de lectura
El 'Efecto Giró': Cuando la neurosis ilustrada tumba al algoritmo

Hay un silencio tenso en los despachos de las grandes cadenas generalistas. Durante años, la fórmula estaba escrita en piedra: presentadores estáticos, escaletas milimétricas y ese humor blanco que no ofende (ni divierte) a nadie. Y entonces, por la izquierda —literal y figuradamente—, aparece Marc Giró. No camina, levita entre gritos y referencias a Visconti.

Lo que pocos saben fuera de la industria es que el ascenso de Giró con su Late Xou no es una casualidad viral; es el resultado de un pánico generalizado. Las televisiones se dieron cuenta de que habían perdido a la clase creativa urbana. ¿La solución? Dejar de intentar hablar como ellos y poner a alguien que, simplemente, no se calla.

«Marc no es un presentador, es un estado de ánimo. La televisión convencional intenta ordenarte el caos; Giró te invita a revolcarte en él con una copa de cava en la mano».

El barcelonés ha logrado algo que parecía imposible tras la era de Sálvame y la hegemonía de hormigueros varios: recuperar la televisión de autor. No ves el programa por el formato (que es un late night de manual, con su sofá y su banda), lo ves por el riesgo inminente de que el conductor acabe hablando de su vida sexual mientras entrevista a una ministra.

La estrategia del 'Invernáculo'

Desde dentro, se comenta que la apuesta de RTVE (primero en desconexión para Cataluña y luego para toda España) fue una jugada de ajedrez arriesgada. Necesitaban contenido que funcionara bien en fragmentos verticales para redes sociales —el verdadero campo de batalla— pero que mantuviera un prestigio cultural. Giró es esa pieza híbrida: te suelta una referencia a la historia del arte barroco y, dos segundos después, se tira al suelo.

👀 ¿Por qué las estrellas hacen cola para ir a su programa?

Aquí está la clave que los publicistas manejan en voz baja: el entorno seguro. A diferencia de otros espacios donde la entrevista es una emboscada o un test de resistencia, ir al sofá de Giró se ha convertido en un estatus. Los actores y celebridades saben que, aunque el caos reine, la mirada del presentador nunca es cruel. Es una fiesta privada televisada. Eso ha permitido que perfiles que llevaban años vetando a la televisión pública vuelvan a pisar un plató.

Pero no nos engañemos, esto no va solo de entretenimiento. Hay una reconfiguración de los arquetipos. Giró ha cogido el cliché del "amigo gay divertido" que la ficción española explotó hasta la náusea en los 90 y 2000, y lo ha convertido en el protagonista absoluto, dotándolo de una autoridad intelectual que desarma a los críticos más rancios. (Y eso, amigos, molesta a más de uno en las altas esferas mediáticas).

¿Estamos ante el fin de la televisión de plástico? Probablemente no, el fast food audiovisual seguirá existiendo. Pero Giró ha demostrado que la audiencia no es tonta, solo estaba aburrida. Ha validado la neurosis, la rapidez mental y la pluma como armas de destrucción masiva contra el aburrimiento. Y lo mejor de todo: lo ha hecho sin parecer que lo intentaba.

AF
Artie FartyPeriodista

Periodista especializado en Cultura. Apasionado por el análisis de las tendencias actuales.