Economía

Powell y la ilusión del control: ¿Por qué el mercado finge creerle?

Wall Street celebra, pero los gráficos gritan otra cosa. Detrás de la calma impostada de la Reserva Federal, se esconde una apuesta de alto riesgo que nadie quiere admitir en voz alta.

SB
Sacha BoursePeriodista
12 de enero de 2026, 08:513 min de lectura
Powell y la ilusión del control: ¿Por qué el mercado finge creerle?

Jerome Powell subió al estrado, ajustó el micrófono y soltó las palabras mágicas que los algoritmos de High Frequency Trading ansiaban escuchar. El S&P 500 reaccionó con la euforia predecible de un adicto recibiendo su dosis. Pero si apartamos la mirada de las velas verdes en los gráficos de un minuto, el panorama es bastante menos festivo. ¿Estamos ante una maestría en política monetaria o ante el mayor acto de ilusionismo financiero de la década?

La narrativa oficial es seductora: la inflación está domada (casi), el empleo resiste (con pinzas) y el aterrizaje suave ya no es una quimera, sino una promesa. Sin embargo, creer ciegamente en esta versión requiere ignorar selectivamente varios elefantes en la habitación.

"La complacencia actual de los mercados no es una señal de salud, sino un síntoma de desconexión total con la economía real."

Powell insiste en que las decisiones son "dependientes de los datos". Suena prudente, técnico, responsable. Pero, ¿de qué datos hablamos? Las cifras de empleo han sufrido revisiones a la baja tan drásticas meses después de su publicación que rozan el escándalo estadístico. Basar la política monetaria global en retrovisores empañados no es ciencia; es fe.

La grieta entre el discurso y la realidad

Lo que realmente ocurrió tras bambalinas no fue una celebración de la estabilidad, sino un suspiro de alivio porque la liquidez seguirá fluyendo. El mercado no compró la solidez económica; compró la garantía de que la Fed intervendrá (otra vez) si algo se rompe. Y algo se va a romper.

Lo que dijo PowellLo que el mercado oyóLa realidad incómoda
"Vigilaremos los riesgos inflacionarios restantes."¡Barra libre! No subirán más los tipos.La inflación de servicios sigue pegajosa y los salarios presionan.
"El sistema bancario es sólido y resiliente."Si un banco cae, imprimiremos dinero para salvarlo.El sector inmobiliario comercial es una bomba de relojería de 2 billones.

La estabilidad proclamada ignora el efecto retardado de los tipos de interés. La política monetaria opera con un lag de 12 a 18 meses. Lo que estamos sintiendo ahora no es el efecto de las decisiones de hoy, sino de las de hace un año. El dolor real de mantener el coste del dinero elevado durante tanto tiempo apenas está empezando a filtrarse en los balances de las pequeñas empresas y en las tarjetas de crédito de las familias.

¿Quién paga la fiesta?

Mientras Wall Street descorcha champán, el resto del mundo contiene la respiración. Un dólar fuerte, impulsado por una Fed que se niega a pivotar agresivamente, sigue asfixiando a las economías emergentes endeudadas en divisa estadounidense. Powell habla para Kansas City, pero sus palabras provocan terremotos en Buenos Aires y Estambul.

La verdadera pregunta que nadie le hizo al presidente de la Reserva Federal es simple: ¿hasta cuándo se puede sostener un mercado alcista sobre la base de una economía que se desacelera? La historia sugiere que la convergencia entre ambos no suele ser suave, sino violenta. Y cuando eso ocurra, no habrá discurso capaz de calmar las aguas.

SB
Sacha BoursePeriodista

Periodista especializado en Economía. Apasionado por el análisis de las tendencias actuales.