Mientras los pabellones de IFEMA se llenan de promesas de sostenibilidad y metaverso, los balances contables cuentan una historia diferente: el turismo crece, sí, pero a costa de devorarse a sí mismo.
Wall Street celebra, pero los gráficos gritan otra cosa. Detrás de la calma impostada de la Reserva Federal, se esconde una apuesta de alto riesgo que nadie quiere admitir en voz alta.