Pasó el 14 de febrero y el 'hilo rojo' de la ONCE no unió destinos, sino carteras con una probabilidad infinitesimal. Análisis de una ilusión estadística diseñada para tiempos de incertidumbre.
Mientras una columna de humo negro eclipsaba el cielo del Picarral, el mensaje oficial pedía calma. Pero cuando la industria arde a metros de las viviendas, ¿basta con decir que "solo es papel"?
Los Juegos de Invierno prometieron ser los más verdes de la historia. Pero entre Bormio y Cortina, las grúas y los cañones de nieve cuentan otra historia: la de una batalla perdida contra el clima y una factura que pagarán los ecosistemas alpinos.
Dicen que la sangre no es agua, pero en la industria musical, la sangre es marketing. Izan no solo heredó la voz de los Llunas; heredó una estrategia calculada para clonar el éxito de El Sol.
Olvidemos el 90' y el VAR. Lo que vimos en el Pizjuán no fue un partido, fue una autopsia en directo de dos modelos opuestos: la ruina de un gigante y la eficiente (pero gris) supervivencia de los modestos.
La final de anoche en el Falla dejó un sabor agridulce. Mientras los puristas lloran la muerte de la ironía fina, los números de streaming cuentan otra historia. Crónica de una fiesta en crisis de identidad.
Olviden al notario de Coria. Hoy Blas Infante es una marca blanca, un comodín retórico que la Junta usa para vender tostadas con aceite cada 28F. ¿Qué queda del radicalismo original bajo tantas capas de barniz institucional?
¿Crees que su regreso es casualidad? Te equivocas. He analizado los movimientos detrás del resurgir de la 'chica del tiempo' y lo que nos dicen sobre la nueva dictadura de la nostalgia (y la venganza de las mujeres +50).
Nos venden un choque de trenes, pero la realidad estadística grita otra cosa. Cuando el cheque en blanco se enfrenta a la 'clase media' saudí, el resultado expone las grietas del proyecto 2030.
No busques su influencia en las curvas de audiencia, sino en los grupos de WhatsApp de los asesores políticos. Os cuento lo que se dice en los pasillos sobre el periodista más incómodo del dial.
Mientras Twitter arde gritando 'tongo', en los pasillos de Mediaset se respira alivio. La salida de ayer no fue un accidente democrático, sino el sacrificio necesario para la nueva narrativa del canal. Te cuento lo que no viste en la gala.
Daban a RTVE por muerta en la UCI de la irrelevancia juvenil. Nadie vio venir que el desfibrilador llegaría envuelto en lentejuelas, polémicas virales y una ciudad costera.
Nos vendieron el funeral de la televisión lineal, pero las gráficas esconden una verdad incómoda: cuando el mundo arde, nadie abre Netflix. Todos teclean lo mismo.
Dos años después de la Ley Bases, las cifras desafían el relato oficial. Mientras la 'motosierra' prometía dinamismo, el mercado responde con un récord histórico de litigios y una legión de monotributistas. ¿Es este el milagro liberal o una precarización maquillada?
Olviden los goles por la escuadra. La verdadera jugada maestra de Kylian no ocurre en el césped, sino en los despachos donde Doha y Madrid se disputaron algo más que un delantero: el control de la narrativa global.
El himno de la Champions sonó en Charléty, pero el verdadero partido se juega en los despachos. ¿Es el fútbol femenino una revolución social o simplemente el nuevo activo tóxico de las superpotencias?
Nos vendieron la brisa como la salvación gratuita del planeta. Sin embargo, detrás de esas aspas blancas giran miles de millones en subvenciones, minería sucia y una dependencia geopolítica que nadie se atreve a mencionar en voz alta.
Olvida la música de John Williams. Mientras los tabloides gritan "¡Ataque!", los datos sugieren algo mucho más inquietante: estamos viendo fantasmas donde deberíamos ver esperanza.
El regreso de la NHL a los Juegos Olímpicos se vende como un triunfo del deporte. No se dejen engañar: es un tratado de paz armado donde los rehenes son los derechos televisivos y la geopolítica.
Olvídate por un momento de los escándalos televisados. El verdadero juego de tronos de la RFEF ocurre a puerta cerrada, entre asambleístas leales y contratos millonarios que harían sonrojar a un ministro.