¿Libertad o Ruido? La 'Tendencia SM' secuestra la realidad española
Todo es 'contenido'. Desde la política hasta la tragedia, España se rinde a la lógica del Social Media. Pero detrás de las métricas virales, ¿quién está realmente al volante de la información?

Nos venden la Tendencia SM (Social Media) como la democratización definitiva de la información en España. Nos dicen que ahora, con un móvil y una cuenta de TikTok, cualquiera es periodista y todo ciudadano es un auditor del poder. Permítanme dudarlo. Lo que estamos presenciando no es una liberación, sino una fragmentación cacofónica donde la verdad se ha convertido en un commodity opcional, sacrificado en el altar del engagement.
¿Han notado cómo los telediarios tradicionales (esos dinosaurios que se niegan a extinguirse) ahora dedican bloques enteros a comentar tweets o vídeos virales? Es la serpiente mordiéndose la cola. La televisión, desesperada por la atención de la Generación Z, ha claudicado ante la estética y el ritmo de la Tendencia SM: rápido, furioso y, a menudo, superficial.
"La información ya no se mide por su veracidad, sino por su 'compartibilidad'. Si no cabe en 15 segundos, para el algoritmo no existe."
El algoritmo como editor jefe
Hablemos claro de las cifras que nadie quiere desglosar. Se celebran los "millones de impactos" de la Kings League o el alcance masivo de agitadores políticos en Telegram como Alvise Pérez. Pero, ¿son estas métricas comparables a la influencia editorial de antaño? (Spoiler: No, son más peligrosas).
Mientras el periodismo clásico exigía, al menos en teoría, una doble verificación, la lógica SM premia la reacción visceral. En España, esto ha creado un ecosistema mediático bipolar: por un lado, medios de pago que nadie lee por sus muros infranqueables; por otro, un océano de contenido gratuito en redes donde la desinformación navega en yate de lujo.
¿Quién pierde en la fiesta del 'scroll'?
Lo que pocos analistas se atreven a decir es que esta transición no es inocua. La Tendencia SM está matando el matiz. En un vídeo vertical no hay espacio para el "sí, pero...". Todo es blanco o negro, héroe o villano. Y en un país políticamente polarizado como España, esto es gasolina para el incendio social.
¿Y nosotros, la audiencia? Nos hemos convertido en yonquis de la dopamina, validando con nuestros likes no lo que es cierto, sino lo que confirma nuestros prejuicios. La próxima vez que escuchen a un gurú del marketing alabar las cifras de la "nueva era mediática", pregunten: ¿cuánto de ese tráfico es humano y cuánto es indignación programada?
La revolución SM ha llegado, sí. Pero quizás, en lugar de informarnos más, solo ha conseguido que nos gritemos más fuerte.
Le pouls de la rue, les tendances de demain. Je raconte la société telle qu'elle est, pas telle qu'on voudrait qu'elle soit. Enquête sur le réel.