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Ricky Martin: La maquinaria secreta detrás del ídolo que se niega a envejecer

Olviden las caderas de 'María'. Lo que Ricky vende hoy no es música, es una cápsula del tiempo VIP para millennials con tarjeta platino. Entramos al backstage de la operación nostalgia.

DS
Dian Sastro
9 Februari 2026 pukul 05.013 menit baca
Ricky Martin: La maquinaria secreta detrás del ídolo que se niega a envejecer

Seamos sinceros (porque aquí no venimos a escribir notas de prensa): nadie paga 300 dólares la entrada para escuchar el último single de Ricky Martin. De hecho, ¿alguien puede tararear algo suyo posterior a 2015 sin usar Google? Exacto. Pero eso no importa. Lo que vi la semana pasada desde el lateral del escenario —lejos de los focos cegadores y cerca de los técnicos de sonido que no mienten— no fue un concierto. Fue una liturgia financiera ejecutada con precisión suiza.

Ricky ya no es solo el chico de Menudo que rompió la barrera del idioma en los Grammy del 99. Ahora es una corporación.

"Ricky entendió antes que nadie que el nuevo petróleo no es el talento vocal, sino la nostalgia de una generación que ahora tiene hipotecas y necesidad de escapismo." — Fuente cercana a la producción del Trilogy Tour.

Mientras sus contemporáneos luchan por ser relevantes en TikTok haciendo bailes que rozan la vergüenza ajena, el puertorriqueño ha optado por una ruta más sofisticada: el estatus de Legado Intocable. Su participación en Palm Royale no fue casualidad; fue un movimiento calculado para posicionarse no como un cantante latino, sino como una celebridad global de 'Old Money' (aunque su dinero sea muy nuevo).

Pero, ¿qué pasa cuando se apagan las luces? Aquí es donde la cosa se pone interesante. El mantenimiento del mito requiere una gestión de crisis que haría sudar a un jefe de estado.

👀 ¿Qué se susurra realmente en los camerinos sobre su imagen?

Fuentes internas confirman que la obsesión por la eterna juventud no es vanidad, es cláusula contractual. El equipo de Ricky invierte cifras de seis ceros anuales en tratamientos bio-regenerativos y un equipo de PR digital que limpia cualquier foto 'no favorecedora' en menos de 12 minutos. La orden es clara: Ricky no puede parecer un padre de cincuenta y tantos, tiene que parecer el hermano mayor cool de sus propios hijos.

Lo que pocos se atreven a tocar (y aquí es donde Pulsar mete el dedo en la llaga) es cómo esta maquinaria blindada logró surfear las gravísimas acusaciones familiares recientes sin apenas un rasguño en sus contratos de patrocinio. La respuesta no está en la justicia, sino en el control de la narrativa. Mientras el mundo gritaba escándalo, su equipo vendía entradas.

Ricky Martin ha dejado de ser un humano para convertirse en una IP (Propiedad Intelectual) que explota el recuerdo de cuando éramos jóvenes, delgados y teníamos menos ansiedad. ¿Es cínico? Quizás. ¿Es rentable? Absolutamente. La próxima vez que lo vean mover las caderas en televisión, no aplaudan al ritmo; aplaudan a la auditoría.

DS
Dian Sastro

Jurnalis yang berspesialisasi dalam Selebriti. Bersemangat menganalisis tren terkini.