Esporte

Manchester United: La multinacional que olvidó que era un equipo de fútbol

Mientras los fans queman camisetas y culpan al entrenador de turno, los balances financieros cuentan otra historia. ¿Y si el fracaso deportivo no es un error, sino una característica del sistema?

TS
Thiago Silva
7 de fevereiro de 2026 às 14:013 min de leitura
Manchester United: La multinacional que olvidó que era un equipo de fútbol

Otra temporada, otro «reinicio cultural», otro entrenador prometiendo devolver la gloria a Stretford End. ¿Les suena familiar? Debería. Llevamos más de una década viendo la misma película con diferentes protagonistas, y el final siempre es el mismo: mediocridad en el campo y excelencia en la bolsa de valores.

Seamos claros (y un poco cínicos): seguir culpando al fantasma de Sir Alex Ferguson es pereza intelectual. Han pasado años suficientes como para que un imperio caiga y otro se levante. La narrativa oficial nos dice que el club sufre una «resaca post-Ferguson». Mentira. Lo que sufre es una sobredosis de gestión corporativa desconectada de la realidad del césped.

Old Trafford se cae a pedazos, literalmente —el techo gotea sobre los asientos VIP—, mientras la marca sigue cotizando al alza en Nueva York. Esa es la verdadera paradoja.

Desde la llegada de INEOS y Jim Ratcliffe, se nos ha vendido la idea de que los «hombres de fútbol» han vuelto al mando. Pero, ¿pueden realmente cambiar el rumbo de un transatlántico que fue rediseñado no para ganar la Champions, sino para generar dividendos para la familia Glazer? El escepticismo es obligatorio aquí.

La desconexión en cifras

Para entender por qué el United falla donde otros triunfan, hay que mirar dónde ponen el dinero. No en la estructura, sino en el marketing de la esperanza (fichajes bomba que venden camisetas pero no aseguran sistemas de juego).

IndicadorModelo City/LiverpoolModelo Man. United
Prioridad de GastoInfraestructura y ScoutingSalarios y Dividendos
Perfil de FichajeNecesidad tácticaImpacto mediático
Estructura DirectivaEstable y técnicaRotativa y comercial

Lo que pocos se atreven a decir es que el Manchester United, como entidad, no necesita ganar títulos para ser rentable. Y ese es el cáncer. Mientras los patrocinadores sigan pagando por asociarse a la «historia», la urgencia de ganar en el presente se diluye. Se ha convertido en el Disneyland del fútbol: una atracción turística que vive de su pasado, donde el rendimiento de los actores (jugadores) es secundario a la venta de merchandising.

La entrada de Ratcliffe promete austeridad y lógica deportiva. Pero, ¿es posible limpiar la casa cuando los dueños mayoritarios siguen viendo el club como su cajero automático personal? La crisis no es deportiva; los jugadores malos son el síntoma, no la enfermedad. La enfermedad es haber convertido un club de fútbol en una empresa de entretenimiento que, casualmente, juega partidos los fines de semana.

¿Estamos ante el renacimiento de un gigante o simplemente ante una nueva capa de pintura en un edificio condenado?

TS
Thiago Silva

Jornalista especializado em Esporte. Apaixonado por analisar as tendências atuais.