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Juan Salazar: El padrino accidental que la tele convirtió en meme

Mientras España se ríe de sus ocurrencias en prime time, olvidamos que sin su rumba de extrarradio, la mitad de vuestras playlists urbanas no existirían.

KJ
Kylie JonesJournalist
18 February 2026 at 02:01 am2 min read
Juan Salazar: El padrino accidental que la tele convirtió en meme

He coincidido con Juan en camerinos donde el catering era más triste que un día sin pan, y os aseguro algo: el hombre que veis balbuceando chistes en MasterChef es solo la coraza (brillante y hortera, sí, pero coraza al fin y al cabo) de un superviviente nato. En los pasillos de la industria se comenta a media voz. Se dice que Juan Salazar entendió antes que nadie que, si el sistema quiere un bufón, le das dos tazas y cobras el cheque. Pero detrás de esa risa fácil hay un arquitecto sonoro que nadie reivindica lo suficiente.

"Nosotros no hacíamos fusión, hacíamos lo que salía de las tripas en Caño Roto. Ahora le llaman 'urbano' y llevan autotune, nosotros llevábamos el hambre." — Una verdad que Juan suele soltar cuando se apagan los focos.

La renovada atención hacia su figura no es casualidad, ni pura nostalgia de gasolinera. Es culpa. Una culpa colectiva de una España que ha gentrificado el flamenco hasta dejarlo irreconocible. Mientras los modernos analizan la semiótica de C. Tangana, Juan sigue ahí, con su chaqueta de lentejuelas, recordándonos que la rumba catalana y el sonido de Vallecas eran el verdadero punk antes de que Malasaña se llenara de tiendas vintage. ¿Quién creéis que pavimentó el camino para que la estética de barrio fuera cool?

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Aunque hoy es un himno de boda borracha, la canción vendió más de 50 millones de copias (una barbaridad para la época) porque capturó una angustia muy real de la transición española. Los productores de la época cuentan que la grabación fue un caos de improvisación; esa 'suciedad' en el sonido es exactamente lo que los estudios de grabación de Miami intentan replicar hoy digitalmente por miles de dólares.

Lo que pocos se atreven a escribir es que Juan Salazar se ríe de nosotros, no con nosotros. Él sabe que su vigencia actual depende de ese personaje entrañable y despistado. Pero si escuchas con atención, bajo la capa de chascarrillos televisivos, hay una dignidad de hierro. La de quien sabe que puso la banda sonora a los primeros besos (y a las primeras dosis) de una generación entera. Y eso, queridos lectores, no hay reality show que lo pueda borrar.

KJ
Kylie JonesJournalist

Journalist specialising in People. Passionate about analysing current trends.