Sociedad

Lotería Nacional: La fábrica de humo que compraste ayer

El sorteo del 24 de enero ha dejado lo de siempre: un puñado de titulares eufóricos y millones de carteras vacías. ¿Por qué seguimos financiando nuestra propia decepción bajo el disfraz de la 'tradición'?

MG
María GarcíaPeriodista
25 de enero de 2026, 11:013 min de lectura
Lotería Nacional: La fábrica de humo que compraste ayer

¿Revisaste tu décimo ayer por la tarde? Probablemente sí. ¿Y hoy es domingo 25 y sigues haciendo cuentas para llegar a fin de mes? Exacto. El sorteo del 24 de enero de 2026 ha pasado sin pena ni gloria para el 99,9% de la población, pero ha cumplido su función principal: actuar como el anestésico social más eficiente (y rentable) del Estado.

Hablemos claro. Mientras nos rasgamos las vestiduras —con razón— sobre los peligros de las apuestas deportivas en los barrios obreros, tendemos a dar un pase libre a la Lotería Nacional. La miramos con nostalgia, como si fuera una abuelita inofensiva que reparte caramelos. No lo es. Es un casino gestionado por el gobierno que opera bajo una premisa brillante: vender esperanza a cambio de un impuesto voluntario a la falta de conocimientos estadísticos.

"La lotería es la única forma en que el Estado te cobra impuestos por soñar con dejar de pagar impuestos."

Lo fascinante del sorteo de ayer no son los números que salieron del bombo, sino la narrativa que lo rodea. Se nos vende la idea de que 'toca', de que es una herramienta de redistribución de riqueza aleatoria. Falso. (Y aquí es donde el cinismo se vuelve necesario).

La matemática de la desesperanza

Si analizamos fríamente lo ocurrido este sábado, la realidad es un cubo de agua helada. La estructura de premios está diseñada meticulosamente no para hacerte rico, sino para devolverte lo justo (el famoso 'reintegro') para que vuelvas a jugar la semana siguiente. Es el ciclo de la dopamina subvencionada.

¿Crees que tenías posibilidades reales? Miremos los datos que la administración de loterías prefiere no poner en sus coloridos carteles publicitarios:

EventoProbabilidad aproximada
Ganar el primer premio (Lotería Nacional)1 entre 100.000
Nacer con un dedo extra (polidactilia)1 entre 500
Ser alcanzado por un rayo en tu vida1 entre 15.300
Que Hacienda gane siempre100%

Lo que ocurrió ayer fue una transferencia masiva de riqueza de las clases medias y bajas hacia las arcas públicas. Y nadie protesta. Al contrario, hacemos cola para que nos roben.

La hipocresía institucional

¿Qué cambia realmente este tema? Revela la esquizofrenia de nuestras políticas públicas. Tenemos un Ministerio de Consumo alertando sobre la ludopatía mientras Loterías y Apuestas del Estado inunda el prime time televisivo con anuncios emocionales que vinculan el juego con el amor, la familia y la amistad. Ayer, el sorteo del 24 de enero no fue una celebración de la suerte; fue la confirmación de que el Estado necesita tu dinero tanto o más que tú.

La próxima vez que compres un décimo, hazlo sabiendo que no estás comprando una salida laboral ni un retiro dorado. Estás comprando el derecho a fantasear durante 48 horas. Y ese es, quizás, el producto más caro del mercado.

MG
María GarcíaPeriodista

Periodista especializado en Sociedad. Apasionado por el análisis de las tendencias actuales.