People

Irene de Grecia: El último secreto blindado de Zarzuela

Mientras los Borbones implosionaban en directo, ella servía el té y guardaba silencio. La 'Tía Pecu' no es solo un personaje secundario: es la caja negra de una monarquía que se desvanece.

LS
Lola SimoninJournaliste
15 janvier 2026 à 14:013 min de lecture
Irene de Grecia: El último secreto blindado de Zarzuela

Hay un pasillo en el Palacio de la Zarzuela que pocos conocen, el que conecta las habitaciones de la Reina Sofía con las de su hermana Irene. Dicen los que han pisado esas alfombras que la distancia es física, pero espiritualmente inexistente. Mientras el mundo se obsesiona con los outfits de Letizia o las regatas de Sanxenxo, Irene de Grecia ha estado ahí, en la penumbra, observando el derrumbe y la reconstrucción con la serenidad de quien ya no tiene nada que demostrar.

Hablemos claro (y bajito, como le gusta a ella): Irene es la antítesis de la realeza moderna. No tiene Instagram, no da entrevistas explosivas a Oprah y, sin embargo, sabe más secretos de Estado que el director del CNI.

"Ser una 'royal' invisible hoy en día es el verdadero lujo. El anonimato es la única joya que no te pueden robar." — Confidente cercano a la familia.

La 'Tía Pecu': ¿Excentricidad o escudo?

La llaman la "Tía Pecu" (de peculiar). Es fácil reducirla a la caricatura: la señora vegana antes de que fuera cool, la que cree en los OVNIs y organiza conciertos benéficos en silencio. Pero bajo esa capa de solterona esotérica se esconde una estratega emocional de primer nivel.

¿Alguien cree realmente que Sofía habría aguantado el huracán Corinna, los elefantes y el exilio emocional sin Irene al otro lado del pasillo? Irene no fue solo una hermana; fue el muro de carga. Vivió décadas en Zarzuela como una invitada permanente, sin presupuesto oficial asignado (algo inaudito en otras cortes europeas), dependiendo de la generosidad de su cuñado Juan Carlos. Y aquí viene la ironía: el hombre que pagaba las facturas era el mismo que causaba las lágrimas que ella enjugaba.

👀 ¿Por qué nunca se casó realmente?

Los rumores de pasillo siempre han apuntado a un amor frustrado en su juventud con Jesús Aguirre (sí, el que luego fue Duque de Alba y marido de la Duquesa). La versión oficial es que "no encontró a nadie", pero los que conocen los entresijos de Atenas y Madrid saben que Irene decidió pronto que su libertad valía más que una corona consorte. Renunció al amor romántico para abrazar una lealtad inquebrantable hacia su sangre.

El precio del olvido

Lo que hoy preocupa en los despachos de Casa Real no son sus rarezas, sino su memoria. O la falta de ella. El deterioro cognitivo (ese "mal del olvido" que la prensa rosa trata con eufemismos torpes) está borrando el disco duro de la monarquía. Irene está empezando a desconectarse. Y hay algo poéticamente trágico en ello: la mujer que decidió callar todo lo que sabía, ahora empieza a no saber lo que calla.

Verla en silla de ruedas en Mallorca o saliendo de un restaurante en Madrid sostenida por la Reina Sofía nos obliga a una reflexión incómoda. En la era del ruido, donde Harry de Inglaterra monetiza sus traumas familiares por capítulos, Irene de Grecia representa una especie en extinción: la dignidad del silencio. No ha vendido a su familia, ni siquiera cuando su familia le ha dado motivos de sobra.

Quizás, al final, su triunfo fue ese: pasar por la historia sin hacer ruido, para que nadie notara que ella era quien sostenía los cimientos.

LS
Lola SimoninJournaliste

Les stars ont des secrets, j'ai des sources. Tout ce qui brille n'est pas d'or, mais ça fait de bons articles. Les coulisses de la gloire, sans filtre.