Economia

Paris FC - Real Madrid: Cuando el 'empoderamiento' choca contra el Excel

El himno de la Champions sonó en Charléty, pero el verdadero partido se juega en los despachos. ¿Es el fútbol femenino una revolución social o simplemente el nuevo activo tóxico de las superpotencias?

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Felipe Costa
11 de fevereiro de 2026 às 20:013 min de leitura
Paris FC - Real Madrid: Cuando el 'empoderamiento' choca contra el Excel

Olvídenlo. Borren el marcador de su mente (aunque fuera un espectáculo digno de prime time). Si ayer sintonizaron el duelo entre el Paris FC y el Real Madrid esperando una oda al deporte puro, lamento ser quien rompa la magia: lo que vieron no fue solo fútbol, fue un choque de modelos de negocio disfrazado de eliminatoria europea.

Mientras los comentaristas se deshacían en elogios sobre la "evolución técnica" y el "auge imparable", mi calculadora echaba humo. Porque detrás de los regates de Linda Caicedo y la solidez parisina, hay una realidad financiera que incomoda. Mucho.

⚡ Lo esencial

  • 🤖 La paradoja blanca: El Real Madrid factura más de 1.000 millones, pero regatea 8 millones a la Liga F.
  • 🎟️ El laboratorio parisino: El Paris FC apuesta por la gratuidad total en Charléty. ¿Locura o genialidad de datos?
  • 📉 El espejismo: El crecimiento de ingresos es real (+35% según Deloitte), pero la brecha entre la élite y la clase media es abismal.

Hablemos del elefante blanco en la habitación. El Real Madrid, esa máquina de facturar que recientemente superó los 1.200 millones de euros en ingresos totales, tiene una sección femenina que —oh, milagro— ha declarado un beneficio operativo de 1,1 millones. Suena bien, ¿verdad? (Casi demasiado bien para ser cierto en un ecosistema deficitario).

Pero aquí viene la letra pequeña. Mientras presumen de solvencia, los directivos blancos presionan en las asambleas para recortar la financiación a la Liga F. Alegan que 8 millones de euros es "demasiado". ¿Ven la ironía? El club más rico del mundo, que ficha estrellas galácticas masculinas por el PIB de una isla pequeña, considera que apoyar la estructura del fútbol femenino es un gasto superfluo. El activismo queda muy bien en el post de Instagram del 8M, pero molesta en el balance de resultados.

El fútbol femenino ha dejado de ser una 'causa' para convertirse en una línea de negocio. Y como tal, ya no busca justicia, busca ROI (Retorno de Inversión).

En la otra esquina del ring (o del césped de Charléty), tenemos al Paris FC. Un club que no juega a ser el "hermano pobre" del PSG, sino el hermano listo. Su modelo de entradas gratuitas no es caridad; es una estrategia agresiva de captación de datos y fan engagement. Llenan el estadio, crean ambiente y venden la atención de esa masa a los patrocinadores. Es el modelo de las startups de Silicon Valley aplicado al balón: el producto eres tú, el aficionado, pero al menos no te cobran por entrar.

La mentira de la "consolidación"

Se nos llena la boca diciendo que el fútbol femenino se ha consolidado. Deloitte saca informes brillantes con flechas verdes hacia arriba. Pero, ¿qué pasa si rascamos la superficie?

IndicadorLa Narrativa OficialLa Realidad Escéptica
IngresosRécords históricos cada año.Concentrados en 5 clubes (Barça, Chelsea, Lyon...). El resto sobrevive.
PatrociniosLas marcas "apuestan" por ellas.A menudo son "paquetes" obligatorios vinculados al equipo masculino.
AudienciaEstadios llenos en Champions.Liga regular con asistencias de 3 cifras en muchos campos.

¿Qué cambia realmente este partido? Nada y todo. El resultado deportivo es efímero. Lo que perdura es la confirmación de que el fútbol femenino ha entrado en su fase cínica. Ya no basta con "visibilizar". Ahora hay que ser rentables, o al menos, parecerlo.

Las jugadoras del Paris FC y del Real Madrid corrieron ayer no solo por la victoria, sino para justificar partidas presupuestarias ante ejecutivos que, probablemente, ni siquiera vieron el partido. Bienvenidos a la nueva frontera: donde el empoderamiento cotiza en bolsa y la igualdad se mide en KPIs.

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Felipe Costa

Jornalista especializado em Economia. Apaixonado por analisar as tendências atuais.