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¿Reinvención o supervivencia? Carolina Ferre y el espejismo de la fama fragmentada

De reina del prime time en los 2000 a podcaster de salud mental y musa autonómica. ¿Es la trayectoria de Carolina Ferre un triunfo de adaptación o el síntoma de una industria que ya no fabrica estrellas duraderas?

ÉC
Élise ChardonJournaliste
15 janvier 2026 à 20:024 min de lecture
¿Reinvención o supervivencia? Carolina Ferre y el espejismo de la fama fragmentada

Hay una narrativa muy cómoda que nos gusta repetir cada vez que una estrella de la televisión de los 2000 reaparece en un formato menor: la llamamos "reinvención". Es una palabra amable, casi heroica. Sugiere que el protagonista ha elegido, con astucia de ajedrecista, abandonar los focos cegadores de la televisión nacional para abrazar la intimidad del streaming o la cercanía de la autonómica. Pero, seamos honestos un segundo, ¿cuánto de esto es estrategia y cuánto es simplemente buscar un bote salvavidas en un transatlántico que se hunde?

Hablemos de Carolina Ferre. Si tienes más de treinta años, su nombre evoca una época muy específica: la televisión de la burbuja inmobiliaria. Aquella Telecinco omnipotente donde Ferre era la chica para todo: sustituía a María Teresa Campos, presentaba Gran Hermano y daba las Campanadas. Era la "next big thing". Y luego, como ocurre con los suflés mal horneados por las audiencias, el foco se desplazó.

"La televisión moderna no tiene memoria, solo tiene parrillas que rellenar. Pasar de presentar las Campanadas en la Puerta del Sol a colaborar en una mesa de debate vespertina no es un cambio de ciclo, es un cambio de estatus."

Lo fascinante de su caso no es que haya "desaparecido" (nunca lo hizo), sino dónde ha reaparecido. Mientras la prensa rosa vendía su ausencia como un misterio, Ferre estaba construyendo un feudo en À Punt, la televisión valenciana. Programas como Tresors amb història o Atrapa'm si pots le dieron algo que la televisión nacional le negó tras el fracaso de Plan C: estabilidad. Pero, ¿es el éxito regional un premio de consolación?

La gran fragmentación: de los millones a los miles

Para entender si Carolina Ferre se ha reinventado o simplemente ha sobrevivido, hay que mirar los números. No con nostalgia, sino con frialdad analítica. El mercado ha cambiado tanto que comparar sus audiencias de 2004 con sus métricas de 2024 parece un ejercicio de ciencia ficción.

EraPlataforma / HitoEl dato crudo
Los 2000Telecinco (GH VIP, Campanadas)Cuotas del 25-30% (Millones de espectadores simultáneos)
2018-2022À Punt (À Punt Directe)Liderazgo regional (Cuotas del 3-5% en su ámbito)
ActualidadPodcast Verbos Copulativos / RRSSEngagement de nicho. Miles de reproducciones, fidelidad alta.

Aquí es donde entra el giro de guion obligatorio para cualquier comunicador en la década de 2020: el podcast. Ferre, junto al psicólogo Nacho Coller, lanzó Verbos Copulativos, un espacio sobre salud mental. ¿Es un movimiento genuino? Probablemente. ¿Es también el único camino viable para una presentadora que quiere mantener su voz sin depender de que suene el teléfono de una gran cadena? Absolutamente.

Lo que nadie te dice sobre esta "reinvención" es que implica trabajar el triple por una fracción del impacto. Carolina Ferre ha pasado de ser una cara que entraba en tres millones de hogares sin pedir permiso, a ser una creadora de contenido que debe luchar por cada play en Spotify. Y quizás ahí radique la verdadera noticia: la democratización de los medios ha convertido a las antiguas estrellas en jornaleros de la comunicación. (Y ojo, que hay mucha dignidad en ello, pero llamémoslo por su nombre).

¿Quién gana en la era de la celebridad líquida?

Al final, la figura de Ferre encapsula la mentira del "éxito" televisivo actual. Ya no existe el presentador vitalicio. Hoy eres colaborador en TardeAR, mañana concursante en un Mediafest, y pasado mañana presentas un evento en Alicante. La fragmentación ha matado a la diva y ha dado a luz a la trabajadora todoterreno. Carolina Ferre no se reinventó; el ecosistema se rompió y ella fue lo suficientemente lista para agarrar los trozos que quedaban y montarse una balsa.

La pregunta incómoda que queda flotando no es si volverá a presentar un prime time nacional, sino si a alguien le importa ya lo que significa el prime time. Quizás, en su podcast de salud mental, con menos luces y menos maquillaje, Carolina esté contando verdades que nunca le hubieran dejado decir en un plató de Telecinco.

ÉC
Élise ChardonJournaliste

Snob ? Peut-être. Passionné ? Sûrement. Je trie le bon grain de l'ivraie culturelle avec une subjectivité assumée. Cinéma, musique, arts : je tranche.